Hombre, no
quieras desterrarme
del tibio nido
de mi vientre,
suplico el agua
que me acuna
en mi Paraíso
latiente.
Soy el ángel de toda
herencia
que te hace
fruto de la sangre,
el latido que te
sostuvo
cuando eras
presencia del aire.
La mayor poesía
se alumbra
en las lunas de
mujer,
allí tiene forma
el milagro
que nace para vencer.
Corolas del
futuro, semillas del planeta,
belleza del
misterio, astronautas de placentas,
radares de
milenios, horneros de simientes,
delfines del
silencio, aurora de la belleza.
Niños, padres de
nuestra infancia,
patria del
hombre sin distancia.
Deja que maduren
mis genes,
mi reino de
sombra encendida,
que cumpla su
ciclo la esencia
sagrada que
anima la vida.
Soy el ave del
arca incesante,
diluvio redondo
y fecundo,
savia que
palpita y respira
la gesta materna
del mundo.
Bosco Ortega
Un saludo para tu niño íntimo
DIOS TE BENDIGA
Bosquín Ortega
Gracias Bosquín. De corazón, Elsa
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