Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Martínez Zendejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Martínez Zendejas. Mostrar todas las entradas
domingo, 19 de julio de 2020
POEMA EN VIDEO: EL ABUELO. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS (MÉXICO)
domingo, 25 de agosto de 2019
POEMA: CÓMO HA PASADO EL TIEMPO. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS
COMO HA PASADO EL TIEMPO
Querida amiga, ¡Como ha pasado el tiempo!
¿Recuerdas el momento en que cruzó tu cuerpo
por el dintel amado de mi anhelo?
¿Recuerdas esa tarde cargada de colores?
Con sus tiempos perdidos y sus rayos de sol.
Y esas briznas de polvo que flotaban alegres
en el ambiente pleno de nuestra juventud,
¿Recuerdas el momento cuando
en aquel silencio asaltamos el miedo?
Y así, sin pensar, sin secreto, tiernamente,
a hurtadillas nos bebimos un beso.
Un beso que fue chispa, un beso que fue anhelo,
fue una entrega mundana en donde la pasión,
suavemente, silente, nos tomó de las manos,
y nos condujo prestos sin mediar al dolor,
por el camino largo que nos llevó al amor.
Y aquella tarde plena, cuando llena de magia
caminaste serena con rumbo a nuestra unión,
dejaste atrás la vida, dejaste atrás el tiempo,
y cubriste tu misterio con mil aromas gratos,
y con la suave seda de un incipiente amor.
¿Recuerdas nuestro pelo? Tan dócil y tan negro,
hoy se pinto de nieve en fatal conjunción
con el tiempo vivido, y nuestra expiación;
¿Recuerdas nuestros cuerpos inundados de fuerza
y feliz juventud? Hoy caminan serenos,
resintiendo las huellas del tiempo, que sin duda paso
Y nuestra piel, antaño tan lozana,
Ahora quebrantada por arrugas perennes,
y esos achaques largos que atormentan el alma,
y hacen doler los huesos en recuerdo sensato
del que el tiempo ha pasado, el tiempo ya pasó.
Esposa mía, ¡Como ha pasado el tiempo!
Hoy, creo que estamos viejos, que no suene la alarma,
pues creo que tan solo la piel perdió su tono,
y esa fuerza de antaño y las manos unidas
aún laten profundo, nuestras frentes en alto
y la ilusión perenne de un amor inviolado,
siguen corriendo el tiempo rumbo al sin fin soñado.
EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS
MÉXICO
Querida amiga, ¡Como ha pasado el tiempo!
¿Recuerdas el momento en que cruzó tu cuerpo
por el dintel amado de mi anhelo?
¿Recuerdas esa tarde cargada de colores?
Con sus tiempos perdidos y sus rayos de sol.
Y esas briznas de polvo que flotaban alegres
en el ambiente pleno de nuestra juventud,
¿Recuerdas el momento cuando
en aquel silencio asaltamos el miedo?
Y así, sin pensar, sin secreto, tiernamente,
a hurtadillas nos bebimos un beso.
Un beso que fue chispa, un beso que fue anhelo,
fue una entrega mundana en donde la pasión,
suavemente, silente, nos tomó de las manos,
y nos condujo prestos sin mediar al dolor,
por el camino largo que nos llevó al amor.
Y aquella tarde plena, cuando llena de magia
caminaste serena con rumbo a nuestra unión,
dejaste atrás la vida, dejaste atrás el tiempo,
y cubriste tu misterio con mil aromas gratos,
y con la suave seda de un incipiente amor.
¿Recuerdas nuestro pelo? Tan dócil y tan negro,
hoy se pinto de nieve en fatal conjunción
con el tiempo vivido, y nuestra expiación;
¿Recuerdas nuestros cuerpos inundados de fuerza
y feliz juventud? Hoy caminan serenos,
resintiendo las huellas del tiempo, que sin duda paso
Y nuestra piel, antaño tan lozana,
Ahora quebrantada por arrugas perennes,
y esos achaques largos que atormentan el alma,
y hacen doler los huesos en recuerdo sensato
del que el tiempo ha pasado, el tiempo ya pasó.
Esposa mía, ¡Como ha pasado el tiempo!
Hoy, creo que estamos viejos, que no suene la alarma,
pues creo que tan solo la piel perdió su tono,
y esa fuerza de antaño y las manos unidas
aún laten profundo, nuestras frentes en alto
y la ilusión perenne de un amor inviolado,
siguen corriendo el tiempo rumbo al sin fin soñado.
EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS
MÉXICO
domingo, 11 de agosto de 2019
POEMA: CUANTO. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS (MÉXICO)
CUANTO
¡Cuánto tiempo! ¡Cuántas cosas!
¡Cuántas rosas! ¡Cuánta fe!
Cuantos sueños bien logrados,
cuantos cantos abnegados
en una vida serena, adornada por la fe.
¿Cuántos fueron los momentos?
en que tu mano en la mía,
casi cual paloma herida,
temblaba no sé por qué.
Cuanto amor brilló en el cielo,
cuando tus ojos amados, dirigieron la mirada
aquella tarde encantada, sobre mis ojos cansados.
cansados de la agonía de vivir sin ser amados,
y la soledad pagana de un mundo poco esperado.
¿Cuánto tiempo me has amado?
entregando tu armonía entre las manos serenas,
del más dulce amor callado.
¡Cuántas cosas han pasado! En estos días de vida,
en que tal vez no podía por pensar en mi agonía.
¿Cuántas rosas han tocado tus pies en cálido anhelo?
venerando tu presencia como a una virgen del templo.
¡Cuánta fe me has regalado!
¡Cuántos sueños compartidos! cuantos anhelos dormidos
despertaron al influjo, de dos caminos fundidos.
¿Cuánto tiempo, cuantas cosas?
¿Cuántas rosas? ¡Cuánto amor!
Eduardo Martínez Zendejas
MÉXICO
¡Cuánto tiempo! ¡Cuántas cosas!
¡Cuántas rosas! ¡Cuánta fe!
Cuantos sueños bien logrados,
cuantos cantos abnegados
en una vida serena, adornada por la fe.
¿Cuántos fueron los momentos?
en que tu mano en la mía,
casi cual paloma herida,
temblaba no sé por qué.
Cuanto amor brilló en el cielo,
cuando tus ojos amados, dirigieron la mirada
aquella tarde encantada, sobre mis ojos cansados.
cansados de la agonía de vivir sin ser amados,
y la soledad pagana de un mundo poco esperado.
¿Cuánto tiempo me has amado?
entregando tu armonía entre las manos serenas,
del más dulce amor callado.
¡Cuántas cosas han pasado! En estos días de vida,
en que tal vez no podía por pensar en mi agonía.
¿Cuántas rosas han tocado tus pies en cálido anhelo?
venerando tu presencia como a una virgen del templo.
¡Cuánta fe me has regalado!
¡Cuántos sueños compartidos! cuantos anhelos dormidos
despertaron al influjo, de dos caminos fundidos.
¿Cuánto tiempo, cuantas cosas?
¿Cuántas rosas? ¡Cuánto amor!
Eduardo Martínez Zendejas
MÉXICO
domingo, 14 de abril de 2019
POEMA: DOS PALABRAS: Eduardo Martínez Zendejas.
DOS PALABRAS
He guardado para ti ,
dos palabras que recogí del camino,
estas dos, para mi han sido regalo
de la alborada y de esos efluvios de luz
que se pintan en los cielos, en esas tardes
de sol y estrellas en un concierto.
dos palabras que recogí del camino,
estas dos, para mi han sido regalo
de la alborada y de esos efluvios de luz
que se pintan en los cielos, en esas tardes
de sol y estrellas en un concierto.
Te las diré en el silencio porque conllevan misterio,
estas dos breves palabras, esconden en sus adentros
fantasías y secretos, y mil ilusiones en juego;
son tan suaves como un niño mas con la fuerza del mar,
y guardan en su misterio lo grande de la esperanza
y la luz de un hondo mirar, son soles que van al cielo,
son auroras fantasmales y son remansos de amor.
Tan solo cierra tus ojos y escucha,
¡Y no trates de responder!
estas dos breves palabras tan solo son para ti
Y las has de oír ahora, por todo lo que me has dado,
GRACIAS MUJER.
Eduardo Martínez Zendejas
México
POEMA DEDICADO A MI AMADA MUJER
estas dos breves palabras, esconden en sus adentros
fantasías y secretos, y mil ilusiones en juego;
son tan suaves como un niño mas con la fuerza del mar,
y guardan en su misterio lo grande de la esperanza
y la luz de un hondo mirar, son soles que van al cielo,
son auroras fantasmales y son remansos de amor.
Tan solo cierra tus ojos y escucha,
¡Y no trates de responder!
estas dos breves palabras tan solo son para ti
Y las has de oír ahora, por todo lo que me has dado,
GRACIAS MUJER.
Eduardo Martínez Zendejas
México
POEMA DEDICADO A MI AMADA MUJER
Bendiciones para tu mujer y para tí Eduardo. que Dios los mantenga siempre Unidos. Elsa.
lunes, 14 de enero de 2019
POEMA: CUANDO SEAMOS VIEJOS: Eduardo Martínez Zendejas. México
Autorizo a Elsa Lorences publicar mi poema en su blog.
CUANDO SEAMOS VIEJOS
Cuando seamos viejos,
ya habremos logrado el dulce deseo
de unir nuestras vidas hasta el fin de los tiempos,
días de amor y misterio.
ya habremos logrado el dulce deseo
de unir nuestras vidas hasta el fin de los tiempos,
días de amor y misterio.
Cuando seamos viejos,
seremos amantes como a los cuarenta
y así nuestra vida, pasará más lenta.
Cuando seamos viejos,
no serán tan duros los ciertos achaques
que en todos los viejos, no distinguen clases.
seremos amantes como a los cuarenta
y así nuestra vida, pasará más lenta.
Cuando seamos viejos,
no serán tan duros los ciertos achaques
que en todos los viejos, no distinguen clases.
Seremos gaviotas flotando en el cielo,
y así nuestro mundo volará a lo eterno,
solo limitado, en el azul perfecto.
Seremos la nube, y el rayo supremo,
tan siempre tan juntos, tan siempre en secreto,
compartiendo el cielo hasta el fin de los tiempos.
y así nuestro mundo volará a lo eterno,
solo limitado, en el azul perfecto.
Seremos la nube, y el rayo supremo,
tan siempre tan juntos, tan siempre en secreto,
compartiendo el cielo hasta el fin de los tiempos.
Seremos la sombra tras la duda franca
del joven encuentro, de ellos que el camino
inician la marcha, y compartiremos
los largos momentos.
Esos que el destino, dador de esperanzas,
nos haya obsequiado durante los tiempos,
durante esta vida tal plena de amores,
de fe y de besos.
del joven encuentro, de ellos que el camino
inician la marcha, y compartiremos
los largos momentos.
Esos que el destino, dador de esperanzas,
nos haya obsequiado durante los tiempos,
durante esta vida tal plena de amores,
de fe y de besos.
Cuando seamos viejos solo pido al cielo,
se cumpla del todo mi más caro anhelo,
ese que a la vida a diario me empuja, ser tu compañero
de siempre y por siempre y tú… ¡Mi más bello secreto!
se cumpla del todo mi más caro anhelo,
ese que a la vida a diario me empuja, ser tu compañero
de siempre y por siempre y tú… ¡Mi más bello secreto!
Eduardo Martínez Zendejas
México
Exquisito poema de amor en la vejez Eduardo. Dios bendiga tu vida.
domingo, 23 de diciembre de 2018
POEMA: MI SUEÑO. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS
MI SUEÑO
Ayer tuve un sueño de feliz encanto,
Un sueño de arlequines de alabastro
Y un cielo, que remonta a los confines
Siendo asi, concebido con descaro.
Soñé al convertirme en ente alado,
flotar por las llanuras de los cielos,
sembradas todas ellas, palmo a palmo,
por nubes de tisú, de estrellas,
y de azul terciopelo encantado.
Soñé que poseía dos grandes alas
cual si fueran paletas de molino,
movidas por el viento sin recato,
rompiendo el argumento del destino.
Soñé y soñé, que era un ser tan libre
que la brisa al rosarme por la cara,
acariciando tenue la ilusión perenne,
de no volver jamás a esta mi casa
y permanecer, flotando entre las luces
flotando entre la nada.
Soñé en un horizonte de alhelíes,
y en el rosa nacarado de tu espalda,
soñé que la vida era muy bella, así,
con tanta libertad en contacto con mi cara,
y desperté llorando sin remedio
cuando en el tibio lecho comprendí,
que el tan lejano cielo no es mi casa,
que por él, tan solo las aves se deslizan
y ese es su océano azul, y de ellas es la casa.
Que vivo atado al miserable suelo,
y ese azul es para mí, solo un anhelo,
Y ha de quedar para siempre en mi recuerdo
como un sueño feliz, que vuelve al corazón,
¡Blanca ave en vuelo!
EDUARDO.
Reproduccion y copia permitida a pesonas selectas (Elsa Lorences
Mil gracias Eduardo Martínez Zendejas. Hermoso tu poema. Gracias por permitirme compartirlo.
Ayer tuve un sueño de feliz encanto,
Un sueño de arlequines de alabastro
Y un cielo, que remonta a los confines
Siendo asi, concebido con descaro.
Soñé al convertirme en ente alado,
flotar por las llanuras de los cielos,
sembradas todas ellas, palmo a palmo,
por nubes de tisú, de estrellas,
y de azul terciopelo encantado.
Soñé que poseía dos grandes alas
cual si fueran paletas de molino,
movidas por el viento sin recato,
rompiendo el argumento del destino.
Soñé y soñé, que era un ser tan libre
que la brisa al rosarme por la cara,
acariciando tenue la ilusión perenne,
de no volver jamás a esta mi casa
y permanecer, flotando entre las luces
flotando entre la nada.
Soñé en un horizonte de alhelíes,
y en el rosa nacarado de tu espalda,
soñé que la vida era muy bella, así,
con tanta libertad en contacto con mi cara,
y desperté llorando sin remedio
cuando en el tibio lecho comprendí,
que el tan lejano cielo no es mi casa,
que por él, tan solo las aves se deslizan
y ese es su océano azul, y de ellas es la casa.
Que vivo atado al miserable suelo,
y ese azul es para mí, solo un anhelo,
Y ha de quedar para siempre en mi recuerdo
como un sueño feliz, que vuelve al corazón,
¡Blanca ave en vuelo!
EDUARDO.
Reproduccion y copia permitida a pesonas selectas (Elsa Lorences
Mil gracias Eduardo Martínez Zendejas. Hermoso tu poema. Gracias por permitirme compartirlo.
domingo, 1 de julio de 2018
POEMA: ¿ME AMARÁS MAÑANA? Eduardo Martínez Zendejas. México
Autorizo a Elsa Lorences subir este poema a su Blog: Lazos de Arte y Amistad. Eduardo
¿ME AMARÁS MAÑANA?
¿Me amarás mañana?
Cuando la silueta pierda lozanía
resintiendo el paso de los calendarios,
cuando ya mis sienes se pinten de blanco,
y vivamos solo de nuestro pasado,
cuando en el camino hayamos dejado
la fuerza y la vida, por todo lo andado.
¿Me amarás mañana?
Cuando solo queden para convidarnos
dolores y quejas por nuestros quebrantos,
sabiendo que todo el camino andado
ha sido contigo, ha sido sembrando,
y pensando acaso que tal vez mañana
seguiremos juntos, soñando y jurando
por las alegrías que nos hemos dado.
¿Me Amarás mañana?
Cuando nuestro cielo se vaya empañando
y solo muy juntos podamos mirarlo,
y apoyados siempre, y mano con mano,
seguiremos juntos caminos andando,
mañana, es posible que ya los caminos
no estemos pisando, mas aunque la muerte
nos haya topado, seguiremos juntos
caminos andando, hasta el infinito,
hasta el soleo grato.
Eduardo Martínez Zendejas.
México
Qué bello amigo!!! Te felicito. Bendiciones. Elsa.
miércoles, 27 de junio de 2018
POEMA: PRIMAVERA E INVIERNO. Eduardo Martínez Zendejas
PRIMAVERA E INVIERNO
En ella la vida, y en él, el invierno,
historia que encuentra en los dos extremos
la música cruenta de un hecho insolente,
que a la vida afrenta.
La unión renegada
de un hombre en su ocaso,
y la núbil prenda de mágica esencia,
que él la vida medra en su frágil presencia.
Cursando los veinte, la alegría en su rostro,
su feliz presencia y esos labios rojos
como frutos frescos, que al varón oferta.
El toma del tiempo un segundo tiempo,
pues ya de su cuerpo se escurren los años,
escapan sin freno como gotas de agua,
las luces se apagan y la vida se seca.
Su experiencia es mucha,
mas dentro del juego que vendrá de cierto,
cuando el cuerpo exija su anhelado impuesto,
no tendrá cavido un feliz encuentro.
Ella ha de ser fuego que en abrazo tierno,
pedirá respuesta cumpliendo el deseo,
Juventud bendita y el ¡Estará viejo!
¿Será que la vida perdone la ofensa
que estos dos amantes a ella le hicieran?
O tal vez se cobre, penitencia ingrata,
al hacer que la carne busque pago y calma,
en joven silueta que ofrezca confianza,
y dará al senecto frustración sin freno
para su esperanza, y la lección cruda
de entender el tiempo cuando el tiempo marcha,
rumbo hacia el misterio.
Primavera: Flores, vida, luz, alegrías, renuevos,
esperanza, juventud, lluvia, frutos, añoranzas;
Invierno, Nieve, frío, sombra, desatino, muerte
roca, encuentro adormecido, árbol seco,
¡Hasta mañana!
Eduardo Martínez Zendejas
En ella la vida, y en él, el invierno,
historia que encuentra en los dos extremos
la música cruenta de un hecho insolente,
que a la vida afrenta.
La unión renegada
de un hombre en su ocaso,
y la núbil prenda de mágica esencia,
que él la vida medra en su frágil presencia.
Cursando los veinte, la alegría en su rostro,
su feliz presencia y esos labios rojos
como frutos frescos, que al varón oferta.
El toma del tiempo un segundo tiempo,
pues ya de su cuerpo se escurren los años,
escapan sin freno como gotas de agua,
las luces se apagan y la vida se seca.
Su experiencia es mucha,
mas dentro del juego que vendrá de cierto,
cuando el cuerpo exija su anhelado impuesto,
no tendrá cavido un feliz encuentro.
Ella ha de ser fuego que en abrazo tierno,
pedirá respuesta cumpliendo el deseo,
Juventud bendita y el ¡Estará viejo!
¿Será que la vida perdone la ofensa
que estos dos amantes a ella le hicieran?
O tal vez se cobre, penitencia ingrata,
al hacer que la carne busque pago y calma,
en joven silueta que ofrezca confianza,
y dará al senecto frustración sin freno
para su esperanza, y la lección cruda
de entender el tiempo cuando el tiempo marcha,
rumbo hacia el misterio.
Primavera: Flores, vida, luz, alegrías, renuevos,
esperanza, juventud, lluvia, frutos, añoranzas;
Invierno, Nieve, frío, sombra, desatino, muerte
roca, encuentro adormecido, árbol seco,
¡Hasta mañana!
Eduardo Martínez Zendejas
(México)
Autorizo a Elsa Lorences a publicar mi poema en su Blog.
Mil gracias Eduardo. Hermoso amigo. Bendiciones
viernes, 22 de junio de 2018
POEMA: NECIO: EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS (MÉXICO)
Mil gracias Eduardo por permitirme subirlo a mi blog. ¡Excelente como siempre!
viernes, 8 de junio de 2018
POEMA "MI SUEÑO" EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS
MI SUEÑO
Ayer tuve un sueño de feliz encanto,
Un sueño de arlequines de alabastro
Y un cielo, que remonta a los confines
Siendo asi, concebido con descaro.
Soñé al convertirme en ente alado,
flotar por las llanuras de los cielos,
sembradas todas ellas, palmo a palmo,
por nubes de tisú, de estrellas,
y de azul terciopelo encantado.
Soñé que poseía dos grandes alas
cual si fueran paletas de molino,
movidas por el viento sin recato,
rompiendo el argumento del destino.
Soñé y soñé, que era un ser tan libre
que la brisa al rosarme por la cara,
acariciando tenue la ilusión perenne,
de no volver jamás a esta mi casa
y permanecer, flotando entre las luces
flotando entre la nada.
Soñé en un horizonte de alhelíes,
y en el rosa nacarado de tu espalda,
soñé que la vida era muy bella, así,
con tanta libertad en contacto con mi cara,
y desperté llorando sin remedio
cuando en el tibio lecho comprendí,
que el tan lejano cielo no es mi casa,
que por él, tan solo las aves se deslizan
y ese es su océano azul, y de ellas es la casa.
Que vivo atado al miserable suelo,
y ese azul es para mí, solo un anhelo,
Y ha de quedar para siempre en mi recuerdo
como un sueño feliz, que vuelve al corazón,
¡Blanca ave en vuelo!
Eduardo Martínez Zendejas
Ayer tuve un sueño de feliz encanto,
Un sueño de arlequines de alabastro
Y un cielo, que remonta a los confines
Siendo asi, concebido con descaro.
Soñé al convertirme en ente alado,
flotar por las llanuras de los cielos,
sembradas todas ellas, palmo a palmo,
por nubes de tisú, de estrellas,
y de azul terciopelo encantado.
Soñé que poseía dos grandes alas
cual si fueran paletas de molino,
movidas por el viento sin recato,
rompiendo el argumento del destino.
Soñé y soñé, que era un ser tan libre
que la brisa al rosarme por la cara,
acariciando tenue la ilusión perenne,
de no volver jamás a esta mi casa
y permanecer, flotando entre las luces
flotando entre la nada.
Soñé en un horizonte de alhelíes,
y en el rosa nacarado de tu espalda,
soñé que la vida era muy bella, así,
con tanta libertad en contacto con mi cara,
y desperté llorando sin remedio
cuando en el tibio lecho comprendí,
que el tan lejano cielo no es mi casa,
que por él, tan solo las aves se deslizan
y ese es su océano azul, y de ellas es la casa.
Que vivo atado al miserable suelo,
y ese azul es para mí, solo un anhelo,
Y ha de quedar para siempre en mi recuerdo
como un sueño feliz, que vuelve al corazón,
¡Blanca ave en vuelo!
Eduardo Martínez Zendejas
México.
Reproduccion y copia permitida a pesonas selectas (Elsa Lorences)
Reproduccion y copia permitida a pesonas selectas (Elsa Lorences)
Mil gracias mi querido amigo por permitirme subir tu poema al Blog que queda engalanado con él. Bendiciones. Elsa.
jueves, 24 de mayo de 2018
POEMA: ESOS AMORES. Eduardo Martínez Zendejas
| ||||||||||||
Mil gracias Eduardo. El Amor todo lo puede.
sábado, 19 de mayo de 2018
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas (México) MÚSICA Y POESÍA
MÚSICA Y POESÍA
(Tiempo y muerte)
La música, expresión divina cuya materia prima es el tiempo,
¿Y qué es el tiempo’ ¡El tiempo es muerte!
el ayer ha muerto, solo vive el hoy,
¿Y el mañana? ¡Quimera hedónica!
Como la brisa perenne que viene acaricia y se pierde
llega la música, misteriosa forma de tiempo,
extraña danza de átomos que en el viento nace
para extasiar los sentidos, perdurar en la mente, y morir.
Así el poema en el tiempo flota, acaricia,
se anida en la memoria y en ella se adormece,
el tiempo es un algo siempre diferente, es luz y es ensueño,
es vida y es muerte, el hoy da la vida, el ayer es la muerte.
Un amanecer como un ocaso, a diario han de ser diferentes,
el tiempo, es solo la manera humana de medir
los latidos de la música divina.
¿Y la palabra?
¡Extraña música en el tiempo! Solo es un frágil medio
con el que el poeta, vierte hacia el mundo su esencia
acariciando en terciopelo el sentimiento, y pulsando con amor
la voz del yo, en su acento.
¿Será el poema acaso un medio por el que perdure
la esencia sobre el tiempo? o en él se renueva la magia
del más amado y sensible encuentro.
¿Y la muerte? ¿Será solo el final del tiempo?
donde el acorde se apaga en el pulsar sin fin de la música,
¿O será el final rebuscado en el verso bien logrado?
en la octavilla elegante o el endecasílabo estudiado,
La muerte solo es el final del tiempo a cada obra otorgado.
La música hace en el tiempo un puente entre el misterio y el gozo,
el tiempo solo es un invento, una ilusión aritmética
para poder medir lo que no vuelve,
el tiempo hace de la música y el poema un puente muy largo,
entre el misterio y el gozo.
Eduardo Martínez Zendejas
(Tiempo y muerte)
La música, expresión divina cuya materia prima es el tiempo,
¿Y qué es el tiempo’ ¡El tiempo es muerte!
el ayer ha muerto, solo vive el hoy,
¿Y el mañana? ¡Quimera hedónica!
Como la brisa perenne que viene acaricia y se pierde
llega la música, misteriosa forma de tiempo,
extraña danza de átomos que en el viento nace
para extasiar los sentidos, perdurar en la mente, y morir.
Así el poema en el tiempo flota, acaricia,
se anida en la memoria y en ella se adormece,
el tiempo es un algo siempre diferente, es luz y es ensueño,
es vida y es muerte, el hoy da la vida, el ayer es la muerte.
Un amanecer como un ocaso, a diario han de ser diferentes,
el tiempo, es solo la manera humana de medir
los latidos de la música divina.
¿Y la palabra?
¡Extraña música en el tiempo! Solo es un frágil medio
con el que el poeta, vierte hacia el mundo su esencia
acariciando en terciopelo el sentimiento, y pulsando con amor
la voz del yo, en su acento.
¿Será el poema acaso un medio por el que perdure
la esencia sobre el tiempo? o en él se renueva la magia
del más amado y sensible encuentro.
¿Y la muerte? ¿Será solo el final del tiempo?
donde el acorde se apaga en el pulsar sin fin de la música,
¿O será el final rebuscado en el verso bien logrado?
en la octavilla elegante o el endecasílabo estudiado,
La muerte solo es el final del tiempo a cada obra otorgado.
La música hace en el tiempo un puente entre el misterio y el gozo,
el tiempo solo es un invento, una ilusión aritmética
para poder medir lo que no vuelve,
el tiempo hace de la música y el poema un puente muy largo,
entre el misterio y el gozo.
Eduardo Martínez Zendejas
México
Una gran meditación amigo. Te felicito.
viernes, 18 de mayo de 2018
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas (MÉXICO) OJOS TRISTES
OJOS TRISTES
Eran unos ojos muy tristes y bellos
que llenaban mi alma con verlos pasar,
ella no sabía reirse con ellos,
mas su luz llenaba de brillo el lugar.
Esos ojos tristes nunca lo aprendieron
pues nunca hubo nadie que les diera su paz,
la risa embellece todo lo que toca,
mas sus ojos bellos no reían jamás.
Por hoy, esos ojos viven en mi cielo
y ya han aprendido a sentir y a gozar
la alegría que emana de los dulces momentos,
al vivir un mundo sonriente y en paz.
Esos ojos tristes antes no miraban,
y ahora escudriñan en busca de amor,
saben dar al mundo su chispa de vida
que llevan guardada junto a su dolor.
Y hoy es a diario que felices se muestran,
se pasan guiñando, como hacen los niños
cuando van buscando por siempre un cariño,
y entre mil caricias, ya se dormirán.
Y llegando el alba serán presurosos
a iniciar el día con alegre faz,
ellos hoy ya saben reír a momentos
y ya no serán ojos tristes, jamás.
Eduardo Martínez Zendejas
Eran unos ojos muy tristes y bellos
que llenaban mi alma con verlos pasar,
ella no sabía reirse con ellos,
mas su luz llenaba de brillo el lugar.
Esos ojos tristes nunca lo aprendieron
pues nunca hubo nadie que les diera su paz,
la risa embellece todo lo que toca,
mas sus ojos bellos no reían jamás.
Por hoy, esos ojos viven en mi cielo
y ya han aprendido a sentir y a gozar
la alegría que emana de los dulces momentos,
al vivir un mundo sonriente y en paz.
Esos ojos tristes antes no miraban,
y ahora escudriñan en busca de amor,
saben dar al mundo su chispa de vida
que llevan guardada junto a su dolor.
Y hoy es a diario que felices se muestran,
se pasan guiñando, como hacen los niños
cuando van buscando por siempre un cariño,
y entre mil caricias, ya se dormirán.
Y llegando el alba serán presurosos
a iniciar el día con alegre faz,
ellos hoy ya saben reír a momentos
y ya no serán ojos tristes, jamás.
Eduardo Martínez Zendejas
México
Bello como todo lo tuyo Eduardo. Dios te bendiga. Gracias por compartirl Elsa.
domingo, 6 de mayo de 2018
POEMA: SUEÑO II EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS MÉXICO
SUEÑO II
Ayer tuve un sueño de feliz encanto,
un sueño de arlequines y alabastro,
un sueño que me acerca a los confines
de un cielo, concebido en azul claro.
Soñé al convertirme en ente alado
flotar por las llanuras de los cielos,
sembradas todas ellas, palmo a palmo,
por nubes de tisú y por bellos recatos.
Soñé que poseía dos grandes alas
cual si fueran paletas de molino,
movidas por el viento sin esfuerzos,
rompiendo el argumento del destino.
Soñé y soñé, que era yo un ser tan libre
con la brisa rosándome la cara,
y acariciando tenue mi ilusión perenne,
de quedarme para siempre flotando entre la nada.
Soñé en un horizonte de alhelíes
y en el rosa nacarado de tu espalda
y soñé, que la vida era tan bella
con tanta libertad en contacto con mi cara.
Y desperté llorando sin remedio,
cuando en el lecho tristemente comprendí
que el muy lejano cielo no es mi casa,
que en el tan solo las aves se deslizan
por ese inmenso azul, y en el descansan,.
Que yo, vivo atado al miserable suelo,
y el azul es para mí solo un anhelo
que quedará para siempre, en mí recuerdo
como un sueño feliz, que vuelve al corazón,
una ave… en vuelo.
Eduardo Martínez Zendejas
Ayer tuve un sueño de feliz encanto,
un sueño de arlequines y alabastro,
un sueño que me acerca a los confines
de un cielo, concebido en azul claro.
Soñé al convertirme en ente alado
flotar por las llanuras de los cielos,
sembradas todas ellas, palmo a palmo,
por nubes de tisú y por bellos recatos.
Soñé que poseía dos grandes alas
cual si fueran paletas de molino,
movidas por el viento sin esfuerzos,
rompiendo el argumento del destino.
Soñé y soñé, que era yo un ser tan libre
con la brisa rosándome la cara,
y acariciando tenue mi ilusión perenne,
de quedarme para siempre flotando entre la nada.
Soñé en un horizonte de alhelíes
y en el rosa nacarado de tu espalda
y soñé, que la vida era tan bella
con tanta libertad en contacto con mi cara.
Y desperté llorando sin remedio,
cuando en el lecho tristemente comprendí
que el muy lejano cielo no es mi casa,
que en el tan solo las aves se deslizan
por ese inmenso azul, y en el descansan,.
Que yo, vivo atado al miserable suelo,
y el azul es para mí solo un anhelo
que quedará para siempre, en mí recuerdo
como un sueño feliz, que vuelve al corazón,
una ave… en vuelo.
Eduardo Martínez Zendejas
MÉXICO
Mil gracias Eduardo por tu poema. Uno ya no tiene mas calificaciones que hacer Bendiciones Elsa.
lunes, 30 de abril de 2018
POEMA: SEÑORA BONITA. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS. MÉXICO
SEÑORA BONITA
Señora bonita de todos mis tiempos,
flor de mi alegría, luz de mis secretos,
señora bonita de mis largas noches,
infiernos paganos llenos de derroches.
Dulce amor sereno plagado de voces,
arrullo de seda para esos tormentos
en que la agonía de un vivir tan vano,
me dio el sacrificio del sentir humano.
Señora bonita de toda mi vida,
ante ti hoy reniego por la luz perdida,
por esos momentos que debieron ser,
alegría serena, pasión y placer.
Tropel de emociones que en fugaz partida,
hoy forman la historia que no fue vivida
por dos seres nobles, con el alma buenas,
que vivieron tristes dos vidas ajenas.
Señora bonita, hoy le pido al cielo,
que esta nueva vida se prolongue siempre,
tal vez hasta el día en que mi alma plena,
sea en conjunción con tu alma serena.
Eduardo Martínez Zendejas
Señora bonita de todos mis tiempos,
flor de mi alegría, luz de mis secretos,
señora bonita de mis largas noches,
infiernos paganos llenos de derroches.
Dulce amor sereno plagado de voces,
arrullo de seda para esos tormentos
en que la agonía de un vivir tan vano,
me dio el sacrificio del sentir humano.
Señora bonita de toda mi vida,
ante ti hoy reniego por la luz perdida,
por esos momentos que debieron ser,
alegría serena, pasión y placer.
Tropel de emociones que en fugaz partida,
hoy forman la historia que no fue vivida
por dos seres nobles, con el alma buenas,
que vivieron tristes dos vidas ajenas.
Señora bonita, hoy le pido al cielo,
que esta nueva vida se prolongue siempre,
tal vez hasta el día en que mi alma plena,
sea en conjunción con tu alma serena.
Eduardo Martínez Zendejas
México
Gracias por dejarme publicar tus hermosos poemas. Eduardo. Elsa
viernes, 27 de abril de 2018
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. EL OLVIDO
EL OLVIDO
Ya he olvidado besarte como en los cálidos tiempos,
al arrullo de la vida, cuando el amor era bello,
también mi piel te ha olvidado, tu tacto ya se ha perdido
es un rastro confundido a las sombras del pasado.
Tus labios también he olvidado, y tu sonrisa, tu pelo
y tu beso, esa húmeda caricia que era parte de mi vida;
y como bien sé que tú nunca has de volver,
Ya he olvidado besarte como en los cálidos tiempos,
al arrullo de la vida, cuando el amor era bello,
también mi piel te ha olvidado, tu tacto ya se ha perdido
es un rastro confundido a las sombras del pasado.
Tus labios también he olvidado, y tu sonrisa, tu pelo
y tu beso, esa húmeda caricia que era parte de mi vida;
y como bien sé que tú nunca has de volver,
solo me quedó olvidarte,
tal vez yo esté equivocado, pero quiero convencerme.
Y aunque mucho lo he intentado,
el dulce sabor de tu beso en los momentos amables,
de ese, aunque yo quisiera, no podría nunca olvidarme,
es cual tatuaje muy hondo desde la piel hasta el alma
Eduardo Martínez Zendejas
Y aunque mucho lo he intentado,
el dulce sabor de tu beso en los momentos amables,
de ese, aunque yo quisiera, no podría nunca olvidarme,
es cual tatuaje muy hondo desde la piel hasta el alma
Eduardo Martínez Zendejas
México
Mil gracias Eduardo por permitirme publicar tus poemas. Bendiciones Elsa.
miércoles, 25 de abril de 2018
POEMA ATORMENTADO. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS (MÉXICO)
ATORMENTADO
Si, lo confieso, ¡La he amado!
la amé en un tiempo con locura
y tal vez, aún no se apaga en mi alma
el fuego de ese amor, tan recordado.
¡Aún persiste! Por eso,
yo hoy les suplico que no la molesten,
que todo para ella sea luz y sea calma,
que ella jamás se ponga triste.
La he amado sin esperanza,
tan siempre a su espalda, silenciosamente,
por esta timidez que me atormenta
y estos celos que carcomen mi alma.
Atormentado yo la amé,
con tanta sinceridad, tan dulcemente,
que a mi Dios yo le pido que ella, algún día,
por otro hombre sea así, amada.
Eduardo Martínez Zendejas
Si, lo confieso, ¡La he amado!
la amé en un tiempo con locura
y tal vez, aún no se apaga en mi alma
el fuego de ese amor, tan recordado.
¡Aún persiste! Por eso,
yo hoy les suplico que no la molesten,
que todo para ella sea luz y sea calma,
que ella jamás se ponga triste.
La he amado sin esperanza,
tan siempre a su espalda, silenciosamente,
por esta timidez que me atormenta
y estos celos que carcomen mi alma.
Atormentado yo la amé,
con tanta sinceridad, tan dulcemente,
que a mi Dios yo le pido que ella, algún día,
por otro hombre sea así, amada.
Eduardo Martínez Zendejas
México
martes, 24 de abril de 2018
POEMA: APRENDIZ DE POETA. EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS MÉXICO
APRENDIZ DE POETA
Aprendiz de poeta, narrador de ilusiones,
siempre con tu maleta repleta de emociones,
tu camino de penas se agranda con tu paso,
tú sin noches serenas, tú sintiendo el ocaso.
Tu vida se ha escurrido como agua entre las manos,
sin tener sitio cierto, lejos de tus hermanos,
y vivirás tu vida ¡Hay garrick de este tiempo!
Llorando en la alegría y riendo al mal momento.
Algún día tu tiempo cambiará con el tiempo,
aunque el dolor sea tuyo, como es, el calor al fuego,
por hoy, vacía tus sentimientos en el papel amigo,
escribe mil poemas y atenuaras tu sino;
Canta muy dulcemente al ave y a la vida,
Canta al fatal momento que tu voz ya no viva,
Aprendiz de poeta ¿Aun late tu vida? ¿Aún fluye tu sangre?
¿Aún ronda la pena por tu pecho anhelante?
Si aún es en tu pecho esa sangrante herida
que el amor te causara, y la mano del silencio
sin piedad la agrandara, aprendiz de poeta,
mejor escribe un réquiem y que sea tu responso,
una somera estampa que un día les recuerde
lo que tú fuiste siempre y soñabas con ser,
un poeta bohemio, y para ellos, un loco
que un día gris del otoño sin pensar perdió la fe.
Eduardo Martínez Zendejas
Aprendiz de poeta, narrador de ilusiones,
siempre con tu maleta repleta de emociones,
tu camino de penas se agranda con tu paso,
tú sin noches serenas, tú sintiendo el ocaso.
Tu vida se ha escurrido como agua entre las manos,
sin tener sitio cierto, lejos de tus hermanos,
y vivirás tu vida ¡Hay garrick de este tiempo!
Llorando en la alegría y riendo al mal momento.
Algún día tu tiempo cambiará con el tiempo,
aunque el dolor sea tuyo, como es, el calor al fuego,
por hoy, vacía tus sentimientos en el papel amigo,
escribe mil poemas y atenuaras tu sino;
Canta muy dulcemente al ave y a la vida,
Canta al fatal momento que tu voz ya no viva,
Aprendiz de poeta ¿Aun late tu vida? ¿Aún fluye tu sangre?
¿Aún ronda la pena por tu pecho anhelante?
Si aún es en tu pecho esa sangrante herida
que el amor te causara, y la mano del silencio
sin piedad la agrandara, aprendiz de poeta,
mejor escribe un réquiem y que sea tu responso,
una somera estampa que un día les recuerde
lo que tú fuiste siempre y soñabas con ser,
un poeta bohemio, y para ellos, un loco
que un día gris del otoño sin pensar perdió la fe.
Eduardo Martínez Zendejas
México
¡Cómo me llega este poema Eduardo!! No se si alguien leerá mis poemas cuando yo no esté pero seguiré escribiendo, como tú, hasta que ya no me quede más aliento. Bendiciones.
viernes, 20 de abril de 2018
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. PERFECTO AMOR.
PERFECTO AMOR
¿Qué será el amor perfecto me pregunto sin cesar?,
¿Será acaso nuestro tiempo? El que habremos de pasar
por la vida como un sueño, como un tiempo sin soñar.
¿Será que hemos de gritar que poseemos la alegría
de nuestro amor pregonar? como la vida más pura,
con la fe para soñar y un destino que gozar.
Nuestro amor debería ser como la luz de los tiempos,
como el más claro lugar, perdido entre las montañas
de un valle desconocido, entre la luna y el mar.
¿Qué será el amor perfecto? ¿Será el amor compartido
entre un hombre y su mujer? Ese que te brinda el cielo
y el más apreciado anhelo, en el más noble querer.
Es el que te hace sentir que serás por siempre el eje,
donde gire sin parar, el hogar de siempre y siempre
que el amor debe impulsar, con los hijos hacia el frente
Y la mujer, con su paz.
¿Qué será el amor perfecto? ¿Puede ser algún lugar?
Al que llegarás un día, o tal vez sea una ilusión
que se forma en el momento de entregar el corazón.
Yo sé que el amor perfecto vivirá todos los tiempos,
donde exista una mujer como la que Dios me ha dado,
y con la que siempre comparto, risas, dolor y quebrantos.
El amor siempre perfecto sé que es el tuyo y el mío,
nacido en algún lugar tal vez hace mucho tiempo,
y aún con sus días perdidos tu amor es para mí,
un sol, tu risa, y el mar.
¿Qué será el amor perfecto me pregunto sin cesar?,
¿Será acaso nuestro tiempo? El que habremos de pasar
por la vida como un sueño, como un tiempo sin soñar.
¿Será que hemos de gritar que poseemos la alegría
de nuestro amor pregonar? como la vida más pura,
con la fe para soñar y un destino que gozar.
Nuestro amor debería ser como la luz de los tiempos,
como el más claro lugar, perdido entre las montañas
de un valle desconocido, entre la luna y el mar.
¿Qué será el amor perfecto? ¿Será el amor compartido
entre un hombre y su mujer? Ese que te brinda el cielo
y el más apreciado anhelo, en el más noble querer.
Es el que te hace sentir que serás por siempre el eje,
donde gire sin parar, el hogar de siempre y siempre
que el amor debe impulsar, con los hijos hacia el frente
Y la mujer, con su paz.
¿Qué será el amor perfecto? ¿Puede ser algún lugar?
Al que llegarás un día, o tal vez sea una ilusión
que se forma en el momento de entregar el corazón.
Yo sé que el amor perfecto vivirá todos los tiempos,
donde exista una mujer como la que Dios me ha dado,
y con la que siempre comparto, risas, dolor y quebrantos.
El amor siempre perfecto sé que es el tuyo y el mío,
nacido en algún lugar tal vez hace mucho tiempo,
y aún con sus días perdidos tu amor es para mí,
un sol, tu risa, y el mar.
Eduardo Martínez Zendejas
dedicado con todo mi amor para el amor perfecto
dedicado con todo mi amor para el amor perfecto
¿Qué será el amor perfecto amigo? Yo también me lo pregunto. Buenísimo. Elsa.
sábado, 14 de abril de 2018
POEMA: EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS (MÉXICO) EL VIEJO DEL ABEDUL
EL VIEJO DEL ABEDUL
¿Sabes que murió el abuelo, si, el viejo del abedul,
aquel que todas las tardes sentado en su tibia sombra
vestía sus sueños de azul, yo lo veía desde lejos
pues su mirada era fría, como la de los perdidos,
que en su última morada ya no verán más el día.
El abuelo era muy viejo, y más que se le veía,
con su rostro recubierto de tantas y tantas arrugas,
y su mirada perdida; su cabello era tan blanco,
como su historia y su vida, sus sienes en plata pura,
resguardaban los secretos de aquella vida tan dura.
Dicen lo que conocieron al varón de aquellos días,
que fue bueno como pocos, amante y feliz esposo
y hombre de cabal valía, siempre adoró a su María,
su dueña toda una vida, la más dulce compañera,
la más adorable madre, y esposa ¡Como no había!
Fue un día cerrado de invierno que a la puerta del jacal,
llegó la muerte silente a llevar a su María, a otra vida de paz,
Con esto al abuelo en vida su responso se cantó,
la muerta fue su María, más el si acaso vivía,
ya no tenía corazón, pues se lo llevó hace tiempo
la muerte en su cruel labor, el viejo vivió diez años
en amarga soledad, ¡Penitencia y amargura
para un día la paz lograr. En ese tiempo tan largo
se le redoblo la edad, sus ojos estaban secos, lágrimas
no había Más, las lloró todas la tarde en que María fue dada al señor,
en santa paz.
Pues si, hoy ha muerto el abuelo, y se bien y a no dudar,
que solo ha muerto su sombra, pues el abuelo había muerto
hace diez años, o más. Aquella tarde cerrada de un gélido invierno gris,
que la muerte no esperada se presentó en la morada,
y al abuelo hizo infeliz,
hoy, dos amantes podrán revivir viejos anhelos,
continuando el sortilegio interrumpido, en la tierra
por un mandato. del cielo.
Eduardo Martínez Zendejas (México)
¿Sabes que murió el abuelo, si, el viejo del abedul,
aquel que todas las tardes sentado en su tibia sombra
vestía sus sueños de azul, yo lo veía desde lejos
pues su mirada era fría, como la de los perdidos,
que en su última morada ya no verán más el día.
El abuelo era muy viejo, y más que se le veía,
con su rostro recubierto de tantas y tantas arrugas,
y su mirada perdida; su cabello era tan blanco,
como su historia y su vida, sus sienes en plata pura,
resguardaban los secretos de aquella vida tan dura.
Dicen lo que conocieron al varón de aquellos días,
que fue bueno como pocos, amante y feliz esposo
y hombre de cabal valía, siempre adoró a su María,
su dueña toda una vida, la más dulce compañera,
la más adorable madre, y esposa ¡Como no había!
Fue un día cerrado de invierno que a la puerta del jacal,
llegó la muerte silente a llevar a su María, a otra vida de paz,
Con esto al abuelo en vida su responso se cantó,
la muerta fue su María, más el si acaso vivía,
ya no tenía corazón, pues se lo llevó hace tiempo
la muerte en su cruel labor, el viejo vivió diez años
en amarga soledad, ¡Penitencia y amargura
para un día la paz lograr. En ese tiempo tan largo
se le redoblo la edad, sus ojos estaban secos, lágrimas
no había Más, las lloró todas la tarde en que María fue dada al señor,
en santa paz.
Pues si, hoy ha muerto el abuelo, y se bien y a no dudar,
que solo ha muerto su sombra, pues el abuelo había muerto
hace diez años, o más. Aquella tarde cerrada de un gélido invierno gris,
que la muerte no esperada se presentó en la morada,
y al abuelo hizo infeliz,
hoy, dos amantes podrán revivir viejos anhelos,
continuando el sortilegio interrumpido, en la tierra
por un mandato. del cielo.
Eduardo Martínez Zendejas (México)
Eduardo. Ya no se que calificativos ponerte. Es todo tan bello lo que escribes. Felicitaciones.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















