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domingo, 24 de mayo de 2020

MIS PUBLICACIONES EN LA REVISTA ARISTOS MAYO 2020 POESÍA LOS HIJOS

MIS PUBLICACIONES EN LA REVISTA ARISTOS
MAYO 2020  POESÍA LOS HIJOS

MI NIDO VACÍO
Elsa Lorences de Llaneza

Argentina

Yo construí hace años,
un nido que creí mío,
con pajitas y con tierra
todo bien amasadito;
para que nunca el viento
se llevara mi nidito.
Tuve en el dos pichoncitos,
ambos de distinto sexo,
y a los dos los crié bien,
siempre dándoles consejos.
Los amé como se aman
a los hijos, con el alma,
dándoles todo mi amor,
para que nada faltara.
Hoy mi nido está vacío,
mis pichoncitos volaron
y no fue el viento maldito
quien se llevó mi nidito.
Ellos solos escogieron
abandonar su casita,
y volar, volar muy alto,
para probar sus alitas.
Y aunque me duela muy hondo,
ver mi nidito vacío,
comprendo que mis pichones
hayan querido volar
y sentir en sus alitas
el aire de libertad.
Yo solo fui intermediaria
y Dios a mí me eligió,
para enseñarles a amar
y luego abrir el nidito
para que puedan volar.
Ojalá mis dos pichones,
vuelen alto y muy derecho
y nunca jamás se olviden,
del nidito de sus viejos.

CADA VEZ MÁS SOLOS
Elsa Lorences de Llaneza
Argentina

Los pichones de la casa
volando una vez se fueron
llevaban como consigna
no olvidarse de la casa
de los viejos.
Pero el tiempo pasó raudo
y la vejez llegó a su tiempo
¡Y qué solos van quedando
Los padres cuando son viejos!
El día se hace re largo
ya no hay mucho para hacer
y solo se vive esperando
que el timbre suene
o el teléfono también.
Agarrados de la mano
a los ojos ellos se miran
y una lágrima rodando
baja y corre la mejilla.
Uno al otro se consuelan
“Los chicos están ocupados
¡Tienen tanto para hacer
En estos tiempos modernos
Que no los deja volver!

Y así se pasan los días
esperando un llamadito
o una visita de médico
que algún día llegará,
como llegará la muerte
que de todo librará.
Mil gracias Eunate Goikoetxea por una vez más haber compartido mis humildes poemas en tu prestigiosa revista. Dios bendiga tu hacer.

jueves, 27 de febrero de 2020

ACTUALIDAD: UNA NUEVA ENFERMEDAD "EL CORONAVIRUS" Y LA FICCIÓN




Dicen que la realidad a veces supera la ficción, pero en el caso del coronavirus y esta novela publicada hace 40 años ocurre justo lo contrario. En 1981 el prolífico autor estadounidense Dean Koontz (Pensilvania, 1945) publicó The Eyes of the Darkness, una novela en la que hablaba de un virus fabricado en un laboratorio y con origen en Wuhan. Entonces puede que pocas personas supiesen de la existencia de esta ciudad china. Hoy en día todo el mundo la conoce como el epicentro del coronavirus. Ese que ‘predijo’ Koontz en su libro con un final que, por el bien de la humanidad, mejor que sea pura ficción.

Desde hace unos días circula en redes sociales la historia de esta novela de ficción que ha cobrado protagonismo 39 años después de ver la luz. Fue en 1981 cuando Koontz lazó al mundo su propio y ficticio coronavirus. Se trataba de virus altamente contagioso y peligroso que se extendía con una rapidez pasmosa y consecuencias nefastas para el ser humano a nivel mundial convirtiéndose en lo que precisamente temen las autoridades sanitarias, una pandemia.
Las diferencias, obviamente, son muchas y, todo sea dicho, ventajosas para el mundo real. En The Eyes of the Darkness (Los ojos de la oscuridad) el autor pintaba un escenario en el que el virus creado por un científico chino llamado Li Chen, como señalan en El Heraldo de Aragón, era bautizado como Wuhan-400 por haber sido elaborado en un laboratorio de esta ciudad china.
Descrito en sus páginas como una “poderosa arma biológica” y como el “arma perfecta”, no podía sobrevivir fuera del cuerpo más de un minuto -el coronavirus real sí- y solo afectaba a seres humanos. Su virulencia es tal que un personaje llega decir que es peor que el ébola y su periodo de incubación es mucho más reducido que el del coranavirus.
“Por un lado, una persona puede convertirse en portador infeccioso solo cuatro horas después de entrar en contacto con el virus -un periodo relativamente corto-; y una vez infectado, nadie vive más de 24 horas. La mayoría muere en doce”, recoge El Heraldo de Aragón en un fragmento extraído de las páginas del libro.
En cuanto a los síntomas, el coronavirus se asemeja a una gripe, mientras que el ideado por Koontz afecta al tejido cerebral liberando una toxina que hace que la persona infectada acabe perdiendo el control de todas la funciones automáticas de su organismo como el bombear sangre y respirar.
De ahí que el Wuhan-400 tenga una tasa de mortalidad del 100%, mientras que la del coronavirus es mucho menor. Se calcula que en China, donde más afectados y fallecidos hay, es de entre un 2 y un 3%.
Es la mortalidad del virus ficticio lo que provoca el fatal desenlace para la humanidad en las páginas escritas por Koontz. Aquí va el SPOILER: en la novela, donde no encuentran una cura para el virus, solo hay una persona que logra sobrevivir al mismo. Responde al nombre de Danny y es “el único superviviente habido hasta la fecha”.  FIN

Queridos amigos. Me pareció curioso esto leído en las redes y comentado por los noticieros. No creo en casualidades ni en causalidades. Dios dirá quien inspiró a este autor. 
Deseo a todas las personas que miran este Blog y en cuyos países se ha instalado esta enfermedad, tranquilidad. Dios nos ayude a sobrellevar este flagelo. Desde Argentina:
                                   Elsa Lorences de Llaneza