Mostrando entradas con la etiqueta POEMAS A LOS HIJOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POEMAS A LOS HIJOS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de septiembre de 2016

POEMA: Bosco Ortega. CLAVES DEL HIJO

28 de Agosto, cumpleaños de mi hijo.

     CLAVES  DEL HIJO
                           A Emanuel Alberto Ortega, a los hijos

Has nacido para nacerme.
Desde otras voces viene tu voz,
de un infinito parto de astros
encarnados a tu travesía planetaria:
sean contigo sus resplandores.
Cuando viajes con tus palabras,
protege a la semilla del silencio.
Donde se agoten las lámparas,
enciende el aceite del asombro.
Hacia visiones de libertad
ubica el faro de tu mente.
Si crees seguros los caminos,
fueron dudas: después senderos.
Bajo el viento de la batalla,
como el junco, resiste sin quebrarte.
Si  te destierran los traidores,
hay  patria en las estrellas.
Nunca cantes sobre los muertos:
los espíritus guardan memoria.
Nunca te derrotes, faltan combates,
mayor victoria es seguir digno.
Si entre todos no llegan,
ofrenda el puente de tu aliento.
Recuerda cuando vueles
el sentido común del aire.
Conserva el alba de tu origen
y la sangre que te ilumina.
Levanta entre alas y raíces
tu sentido del Universo.
Clame tu oración por sabiduría,
y lo demás vendrá por don divino.
Que la justicia sea tu madre
y a la caridad busques por hermana.
Revive a otros que cayeron
para que te levantes cada aurora.
La belleza redime la venganza,
y siembra música en las cicatrices.
Tu verdad es un rostro de la verdad
que busca en lo múltiple su equilibrio.
Te otorgará la fe su vigilia sagrada,
para que soportes su desvelo de fuego.
Elige y observa que dos caminos
y un abrazo tienen forma de cruz.
La paz merece alerta
y se paga con salario de sangre.
No confundas valor con precio,
la precaria moneda humana.
El hombre comparte las galaxias:
no es el único; tampoco, el último.
Honra su armonía cósmica
y házte un átomo de su maravilla.
Encuentra palabras posibles:
entre Dios y el hombre cabe una sola.
Somos credo y misterio,
la gracia de un destino
y una causa de la luz.
Nada puede ser más visible
que el futuro sol de cada día.
Hijo, sea tuya la eternidad
en el milagro del presente.

          Bosco Ortega

Hermoso poema Bosco. Como todo lo tuyo. Perdón por el atraso de subirlo. No lo ví antes. Aunque un poco tarde ¡FELIZ CUMPLEAÑOS EMANUEL ALBERTO!

lunes, 29 de agosto de 2016

POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. ADOPCIÓN

ADOPCIÓN

Las sombras de la noche la ocultan en sus pasos,
a ella que corre lento con camino hacia el letargo,
como corre una sombre que doliente se desliza,
un motivo la lleva con angustia, y con prisa.

Se respira en el aire un olor a pecado,
un crimen que en silencio ha de ser consumado,
bajo su brazo oculta el motivo vivido
de una pena que asusta, y el hoy, ya es tiempo perdido.

La causa fue un engaño, que fijado en su mente
engendro en sus entrañas a ese ser que inocente,
hoy va por ese bosque que circunda al convento,
y hasta el búho en su vuelo, les regala un lamento.

Las sombras de la noche la cobijan de duelo
cuando por fin se inclina, y lo abandona en el suelo,
fue, saliendo del bosque, en el sacro convento,
en el portal silente, donde el peligro es menos.

Un portón silencioso y un canasto de palma,
son los mudos testigos de la fuga de una alma,
y este cruel abandono de fugaz sufrimiento,
y se consuma irredento en tan solo, un momento.

Ella olvida muy pronto el calorcillo tierno
que en ella es un fuego al tocar ese cuerpo,
del bebé que dormido en brazos del misterio,
no sabía de la vida que le estaban vendiendo.

A él, que había soñado recordando en el tiempo
aquella tarde blanca, cuando se dio el encuentro
de esos dos que serían causantes de este cuento,
y que uniendo sus cuerpos, crearon este juego.

El creyó que vendría con amor y con  techo,
con sus padres muy cerca, con hogar, y con tiempos,
y en cuadro real, presentes se hicieron dos monjas,
una joven y hermosa, otra llena de canas.

Con el amor dormido en su núbil encanto,
recogieron del suelo al bebé y a su llanto,
unas manos muy suaves le tocaban la cara,
las otras, llenas de arrugas, su frente santiguaban.

Y topó de momento con más de lo soñado,
lo rechazó una madre sin el menor recato,
mas Dios Padre que otorga bendiciones y salmos,
le regalo cien madres de su sacro convento,
cual ángeles guardianes en su cruel sufrimiento,
Adopción y misterio, una vida, y el tiempo

Eduardo Martínez Zendejas
Bellísimo, duro y real poema Eduardo. Mil gracias. Dios te bendiga.