lunes, 4 de agosto de 2014

CELEBRACIONES LITÚRGICAS: 4 DE AGOSTO: SAN JUAN MARÍA BAUTISTA VIANNEY (DÍA DEL PÁRROCO)

También llamado "el Cura de Ars",nació en Francia, en 1786; murió en Ars el 4 de Agosto de 1859.El Papa Benedicto XVI extiende su patronazgo, hasta ahora de los párrocos, a todos los sacerdotes.
En el siglo pasado Ars, una pequeña villa francesa, fue por muchos años el hogar de la vida religiosa de aquel país. Entre 1818 y 1859, su nombre estuvo en labios de miles de personas, y tan grande era la afluencia de peregrinos, que la compañía de trenes tuvo que abrir una oficina especial para poder lidiar con el tráfico entre Lyon y el pequeño pueblo de Ars.  ¿El causante de todo esto?, un sencillo e incomparable sacerdote, de quien hablaremos brevemente en esta historia: San Juan María Bautista Vianney.
Nació cerca de Lyon en el año 1786. Tuvo que superar muchas dificultades para llegar por fin a ordenarse sacerdote. Se le confió la parroquia de Ars, en la diócesis de Belley, y el santo, con una activa predicación, con la mortificación, la oración y la caridad, la gobernó durante 41 años, promoviéndola de un modo admirable desde una decadencia de costumbres a un gran adelanto espiritual. Estaba dotado de cualidades extraordinarias como confesor, lo cual hacía que los fieles acudiesen a él desde todas partes, para escuchar sus santos consejos. Murió en el año 1859.
SU VIDA
Desde muy niño aprendió a ser pastor y, al cuidar los rebaños, en algunas ocasiones llamaba a sus otros compañeros pastores y les compartía las cosas de Dios que aprendía de su mamá, siendo éstas sus primeras clases de catecismo que luego, diariamente compartiría con los habitantes de Ars, siendo éste uno de sus más grandes ministerios como sacerdote.
Por la persecución a los sacerdotes y a las manifestaciones de fe generada por la Revolución francesa, tomó su Primera Comunión en su casa, a la que acudió un sacerdote en forma clandestina. Años después manifestará a su madre su deseo de ser sacerdote.
Aunque era de inteligencia mediana y sus maestros nunca parecen haber dudado de su vocación, encontró el aprendizaje, -especialmente el estudio del latín, idioma en que se estudiaba en su época en el Seminario excesivamente difícil. Uno de sus compañeros le ayudaba en sus lecciones del idioma. Sin embargo, estaba muy adelantado en ciencia espiritual y en la práctica de la virtud mucho antes de que llegara a estudiarla en abstracto.
El 13 de Agosto de 1815 fue ordenado sacerdote por Monseñor Simon, obispo de Grenoble. Llegado el momento crítico de la admisión o no admisión a las órdenes, como alguien objetase la escasa formación científica del aspirante, dícese que el Vicario General preguntó: «¿Es piadoso? ¿Sabe rezar el Rosario? ¿Tiene devoción a la Virgen?». Contestaron: «Es un modelo de piedad». «Entonces le admito; Dios hará lo restante". Se añade otra frase del mismo Vicario General o del Arzobispo: «No será instruido, pero hay en él mucha luz».
En 1818, fue hecho párroco de Ars, una aldea no muy lejos de Lyon. «No hay mucho amor de Dios en esta parroquia, y usted lo va a traer» le había dicho al joven presbítero el Vicario General de Lyon al darle el nombramiento.  Fue en el ejercicio de las funciones de párroco en esta remota aldea francesa en las que el "cura de Ars" se hizo conocido en toda Francia y el mundo cristiano.
La principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas. Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario. Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. Las personas más distinguidas visitaban Ars con la finalidad de ver al santo cura y oír su enseñanza cotidiana. Su dirección se caracterizaba por el sentido común, su notable perspicacia, y conocimiento sobrenatural. A veces adivinaba pecados no revelados en una confesión imperfecta. Sus instrucciones se daban en lenguaje sencillo, lleno de imágenes sacadas de la vida diaria y de escenas campestres, pero que respiraban fe y ese amor de Dios que era su principio vital y que infundía en su audiencia tanto por su modo de comportarse y apariencia como por sus palabras, pues al final, su voz era casi inaudible.
Los milagros registrados por sus biógrafos son de tres clases: en primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos; en segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro; en tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.
El mayor milagro de todos fue su vida. Practicó la mortificación desde su primera juventud, y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes, humanamente hablando, para mantener su vida. Y aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia, y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.
El 3 de Octubre de 1874 Juan Bautista María Vianney fue proclamado Venerable por Pío IX y el 8 de Enero de 1905, fue inscrito entre los Beatos. El Papa Pío X lo propuso como modelo para el clero parroquial nombrándolo Patrono de los Párrocos. En la fiesta de Pentecostés de 1925, en presencia de una gran multitud, el Papa Pío XI pronunció la solemne sentencia: "Nosotros declaramos a Juan María Bautista Vianney que sea santo y sea inscrito en el catálogo de los santos".

Fuente: FEDERACIÓN DE CÍRICULOS DE OBREROS

Mil Gracias Aida Martha Castelán por tu aporte. Que el Santo Cura de Ars bendiga a todos los que lean esta página. AMÉN.

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