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viernes, 18 de noviembre de 2016

POEMA: Eduardo Martínez Zendejas MI EDEN

MI  EDEN

Ven mujer, acércate a mi senda,
que tomados de la mano, correremos por el mundo
gozando de la ofrenda, que nos da el universo,
caminaremos  mundos plagados de maldad,
iremos lentamente a la negrura, donde muy pocos van,
para encontrar la frontera de la verdad y el bien querido:
y han de surgir problemas en esta nueva vida
cuando algunos nos vean en la alegría perenne,
y clamaran a los cielos levantando los brazos,
los que sean prisioneros de la enconada envidia.

Mas iremos sonrientes, con la frente muy alta,
con la ilusión de siempre y la mirada clara
marcando nuestros pasos, con rumbo hacia el destino,
y transcurrirá el camino, marchando en la confianza;
porque yo sé muy bien lo que te digo, allá a lontananza,
llegaremos a un mundo donde no haya mentira,
donde el amor sea pleno, donde fluya la vida,
donde siempre y por siempre sea primero el amor, y nunca la ira

¿Qué si este mundo existe?
siempre existió mi amor, 
vive en alma pura de la mujer querida,
ya verás que muy juntos, llegando a ese lugar,
en un pequeño punto de esta tierra bendita
crearemos un cielo, un edén remanente
y un presente tan cierto donde seas tu el amor
y yo, un lucero muy firme que de luz al hogar.

          Eduardo Martínez Zendejas
                  (Méjico)

DERECHOS RESERVADOS

Te extrañábamos Eduardo. Extrañábamos tus hermosos poemas. Por Fin.

     

domingo, 5 de junio de 2016

POEMA: Etelvina Giménez. EL AMOR EN EL SIGLO PASADO

             EL AMOR EN EL SIGLO PASADO

                 Al ver hoy tanta pareja a la deriva
                 decidí contar, como eran los noviazgos
                 en el no tan lejano, siglo pasado,
                 se conocían, se enamoraban,
                 se comprometían, se amaban.

                 De esa manera se llegaba al matrimonio
                 allí recién se cumplía la sublimación del amor
                 dos en una sola carne
                 tal como nos enseñaron, como era de rigor.

                 Se habría el precioso cofre
                 se entregaba el don tan preciado
                 que la mujer había preservado
                 hasta ese día, celosamente guardado.

                 Así trancurrían los meses, los días,
                 esa fusión de almas y cuerpos apasionados
                 daría el fruto tan ansiado
                 un hijo con la fuerza del amor
                 se había engendrado.

                 Aunque actualmente parezca mentira
                 ese ha sido y seguirá siendo
                 el éxito de un buen matrimonio,
                 la gracia del Sacramento y su bendición
                 hace que esos hogares
                 tengan serenidad, paz, comprensión
                 y por ende sean de eterna duración!
  
Etelvina Giménez
Etel: Yo entiendo tu poema porque llevo 50 años al lado del mismo hombre. No se si la juventud de hoy lo comprenderá. Gracias por compartir. Elsa 

domingo, 24 de abril de 2016

POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. (Méjico) AÑOS

AÑOS


Ya han pasado tantos años
desde aquella tarde hermosa, cuando tus ojos cansados
por el pesar agobiados me dijeron bella esposa,
lo que soñabas entonces, los más dulces desafíos,
los ensueños no vividos, los encuentros prometidos
y todo un camino de rosas.

Esos bellos sentimientos viven dentro de mi pecho,
no han cambiado con el tiempo, y con amor yo te confieso,
creo, creo que han ido creciendo, hoy siento que te amo más,
y me parece mentira que la llama que encendiera
hace tantos, tantos años, aún se conserve encendida.

Hoy, te veo más hermosa que aquella tarde divina,
cuando juntas nuestras manos y las miradas perdidas,
quizá buscando a lo lejos la respuesta prometida,
nos unimos en un beso de amor, en feliz partida,
que sería el argumento de esta tan amable vida.

¿Y las líneas? ¡Se han perdido! ¿Y la piel? ¡Se ha resecado!
Y aquellos mechones negros, de canas se han decorado,
¿Y la fuerza de esos cuerpos? Los que se unieron antaño,
tan inexorablemente mi bien, han ido mermando,
pero tengo a bien decirte que pasados tantos años:

tú sigues siendo mi reina y a diario te sigo amando,
¿Y si acaso envejecimos? Tan los es que la envoltura
perdió ese tono de antaño, nuestra piel se ha resecado,
pero el corazón que unimos hace tantos, tantos años,
cuando te hice mi esposa, creo que hoy ha madurado.

Para hoy es más importante lo que por dentro nos une,
que las ligas que hace tiempo unieron nuestros destinos,
hasta el final del camino que soñamos esa noche,
de luces y desatinos, de amor en feliz derroche.

PARA MI DULCE MARTHA EN EL ANIVERSARIO DE CASADOS.
GRACIAS
NEGRITO (EDUARDO)

Eduardo Martínez Zendejas
(México)

Hermoso amigo. Tu esposa debe de estar loca de alegría. Un esposo que escribe poemas no tiene cualquiera. Gracias.

domingo, 14 de febrero de 2016

POEMA EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN: Concepción Costantino. LOS ENAMORADOS

LOS ENAMORADOS

El Amor es un fuego
que abrasa dos corazones,
les ilumina la vida
con sueños de mil colores.
Y van los enamorados
con esa fuerza divina
creando su nuevo mundo
formal o de fantasía.
Pero el amor es amor.
 qué Dios siempre los bendiga.

Concepción Costantino

Mil gracias Concepción. Otro gran esfuerzo tuyo que el Señor premiará. Bendiciones.

martes, 26 de enero de 2016

POEMA: Ramón Delgado. LO QUE SIRVE

LO QUE SIRVE
                               A MI ESPOSA  AIDEÉ

La brisa multicolor corre
entre tu pelo,
y el silencio
 teje murmullos en el aire.
No sé porque
ni cuando,
ni donde,
te vas haciendo necesaria,
a tal punto
y con tanta fuerzas,
que lo simple y cotidiano
va haciéndose imprescindible.
Yo voy
como siempre
como va el río,
y la nube errante,
y la música, y tu risa,
resucitando y muriendo
o tal vez olvidando,
o recordando:
que lo que sirve
no es lo que te amé
sino lo que te estoy amando.

Ramón Delgado

Bellísimo Ramón. Tu esposa debe estar chocha. Bendiciones para ambos.

domingo, 17 de enero de 2016

POEMA: Eduardo Martínez Zendejas (México) AMOR VIEJO

La tarde se envuelve de misterio cobijando entre sus sombras,

dos figuras que a lo lejos cantan al amor, a solas.

Un farol y un árbol viejo, ese muy antiguo banco,

la rosa que adorna el jardín y un pájaro solitario,

son la corte que atestigua que el amor, está reinando.



Los días que van pasando, los años, van caminando,

los testigos son los mismos, y sentados en el banco

ahora están dos ancianos, que tomados de la mano

saludan al árbol viejo y al pájaro solitario;

la rosa sigue adornando los jardines de su encanto.



Y el farol llena de brillo sus ojitos ya cansados,

y el amor, compañía eterna, en el corazón del hombre

por siempre, será reinando



Eduardo Martínez Zendejas (México) 

Hermoso Eduardo. Buena inspiración.

lunes, 30 de noviembre de 2015

POEMA: Eduardo Martínez Zendejas (México) ¡CÓMO HA PASADO EL TIEMPO!




Querida amiga, ¡Como ha pasado el tiempo!

¿Recuerdas el momento en que cruzó tu cuerpo

por el dintel amado de mi anhelo?

¿Recuerdas esa tarde cargada de colores?

Con sus tiempos perdidos y sus rayos de sol.



Y esas briznas de polvo que flotaban alegres

en el ambiente pleno de nuestra juventud,

¿Recuerdas el momento cuando

en aquel silencio asaltamos el miedo?

Y así, sin pensar, sin secreto, tiernamente,

a hurtadillas nos bebimos un beso.



Un beso que fue chispa, un beso que fue anhelo,

fue una entrega mundana en donde la pasión,

suavemente, silente, nos tomó de las manos,

y nos condujo prestos sin mediar al dolor,

por el camino largo que nos llevó al amor.



Y aquella tarde plena, cuando llena de magia

caminaste serena con rumbo a nuestra unión,

dejaste atrás la vida, dejaste atrás el tiempo,

y cubriste tu misterio con mil aromas gratos,

y con la suave seda de un incipiente amor.



¿Recuerdas nuestro pelo? Tan dócil y tan negro,

hoy se pinto de nieve en fatal conjunción

con el tiempo vivido, y  nuestra expiación;

¿Recuerdas nuestros cuerpos inundados de fuerza

y feliz juventud? Hoy caminan serenos,

resintiendo las huellas del tiempo, que sin duda paso



Y nuestra piel, antaño tan lozana,

Ahora  quebrantada por arrugas perennes,

y esos achaques largos que atormentan el alma,

y hacen doler los huesos  en recuerdo sensato

del que el tiempo ha pasado, el tiempo ya pasó.



Esposa mía, ¡Como ha pasado el tiempo!

Hoy, creo que estamos viejos, que no suene la alarma,

pues creo que tan solo la piel perdió su tono,

y esa fuerza de antaño  y las manos unidas

aún laten profundo, nuestras frentes en alto

y la ilusión perenne de un amor inviolado,

siguen corriendo el tiempo rumbo al sin fin soñado.



Eduardo Martínez Zendejas
(México)

Hermosísimo Eduardo. Te felicito.¡Se parece tanto a mi vida! Elsa