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lunes, 12 de junio de 2017

BEATO BONIFACIO DE SABOYA (ANECDOTARIO)

Bonifacio de Saboya, cuadragésimo sexto arzobispo de Canterbury, pertenecía a la familia de los duques de Saboya y era nieto del beato Humberto de Saboya. Su gran atractivo físico le valió el título de «el Absalón de Saboya». Según se dice, era uno de los caballeros más destacados de su tiempo, aunque el cronista inglés Wykes afirma que «no era muy letrado». Bonifacio ingresó a temprana edad en la Gran Cartuja de las cercanías de Grenoble, deseoso de consagrarse a la oración y el estudio. Pero, antes de terminar el noviciado, fue nombrado superior de Mantua, muy contra su voluntad. Era apenas subdiácono cuando fue elegido administrador de la diócesis de Belley de Borgoña y, siete años después, ocupó el mismo puesto en la diócesis de Valence.
En 1241, falleció el arzobispo de Canterbury, san Edmundo. La reina Eleonor, esposa de Enrique III, que era tía de Bonifacio, empleó su influencia para que su sobrino fuese elegido arzobispo. Debido a la muerte inesperada de dos Papas, la elección no fue confirmada sino hasta 1243. El nuevo arzobispo llegó a Inglaterra al año siguiente. Su arquidiócesis estaba cargada de deudas, ya que durante el gobierno de san Edmundo se le habían confiscado algunas de sus rentas. La primera medida del beato Bonifacio fue hacer todas las economías posibles: abolió todas las sinecuras y oficios superfluos y ordenó al clero y a los beneficiados que ayudasen a pagar las deudas de la arquidiócesis. Generalmente, aquéllos que reducen los gastos y combaten los intereses creados, son muy poco populares y Bonifacio no constituyó una excepción a la regla. En 1244, asistió al Concilio de Lyon y ahí fue consagrado obispo.
A su vuelta a Inglaterra, se instaló en Canterbury. Poco después, hizo una visita a su diócesis, en la que corrigió los abusos y aligeró los impuestos. Pero, en cuanto trató de visitar las diócesis de sus sufragáneos, encontró una violenta oposición. El deán y el capítulo de San Pablo de Londres pretendían que sólo el obispo de Londres tuviera derecho a hacer la visita canónica. En el convento de San Bartolomé el Grande, donde el beato se presentó al día siguiente, el subprior y los canónigos se mostraron dispuestos a recibirle como prelado, pero no como visitador; declararon simplemente que dependían de la jurisdicción de su propio obispo y que, sin permiso suyo, no podían someterse a la jurisdicción de ningún otro. Según se dice, el arzobispo, lleno de indignación, derribó de un golpe al subprior, y ello provocó una verdadera batalla. Bonifacio salió de ella con los vestidos desgarrados, debajo de los cuales llevaba, según afirmaron sus acusadores, una cota de malla. Gracias a la ayuda de su guardia personal, pudo huir en una barca a Lambeth, donde excomulgó al obispo de Londres y al clero de San Bartolomé. En cuanto anunció su intención de hacer una visita a San Albán, los sufragáneos se reunieron y determinaron oponerle resistencia. El clero se ofreció a pagar los gastos del proceso contra Bonifacio en Roma. Informado de ello, decidió adelantárseles y partió a Roma; pero su apelación tuvo éxito sólo en parte. El Papa Inocencio IV le autorizó a continuar la visita de las diócesis, pero en forma muy restringida, y le obligó a levantar las excomuniones que había lanzado.
El rey Enrique profesaba gran estima a Bonifacio; en una ocasión, le nombró regente durante su ausencia y, en otra, le pidió que le acompañase a Francia a unas negociaciones delicadas. Los paisanos del beato le apreciaban más que los ingleses; durante la minoría de edad del sucesor de Amadeo IV, estallaron en Saboya graves disensiones y Bonifacio consiguió restablecer la paz. Murió en el castillo de Sainte-Héléne des Milliéres, durante una visita que hizo a su país natal. Fue sepultado con sus antepasados en el monasterio cisterciense de Hautecombe.
Los cronistas ingleses juzgan de diferentes maneras a Bonifacio, pero ninguno niega su pureza de vida y su extraordinaria bondad con los pobres. Un escritor moderno ha dicho que, en los veinticinco años de su gobierno, Bonifacio hizo tres cosas ciertamente buenas: pagó una enorme deuda, construyó y dotó un hospital en Maidstone y edificó el gran salón del Palacio de los Arzobispos. Su culto, muy extendido en Saboya, fue aprobado por Gregorio XVI en 1838, a instancias del rey Carlos Alberto, debido a la veneración que el pueblo cristiano le profesaba desde tiempo inmemorial. La fiesta del beato se celebra en los monasterios de los cartujos, en Saboya y Cerdeña.
Los datos que poseemos sobre el beato proceden en gran parte de los cronistas ingleses de la época, muchos de los cuales tenían violentos prejuicios contra los "prelados importados" y los favoritos extranjeros de Enrique III. Entre las obras modernas véase la de Mons. Mann, Lives of the Popes, vols. XIV y XV.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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lunes, 1 de mayo de 2017

BEATA: MARGARITA DE SABOYA


Margarita de Saboya, Beata

Viuda, 23 Noviembre

Por: n/a | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina04

Fuente Catholicnet.

Por las venas de Margarita corría la noble sangre de las principales casas reales de Europa, puesto que su padre fue Amadeo de Saboya y su madre era hermana de Clemente VII, el que pretendió ser Papa en Aviñón durante el "gran cisma".

En 1403 se realizó su matrimonio, correspondiente a su elevada alcurnia, con Teodoro Paleólogo, marqués de Monteferrante, viudo y con tres hijos, valiente guerrero y buen cristiano de corazón.

Margarita no tuvo hijos con su esposo, pero atendió a sus hijastros con verdadera solicitud, la misma que usó para atender no sólo a su hogar y su servidumbre, sino todos los pobladores del marquesado, a quienes consagró generosamente sus trabajos y su abnegación, sobre todo durante la epidemia de peste y el hambre que la siguió en toda la región de Génova.

El marqués de Monteferrante murió en 1418. Margarita consagró su tiempo a arreglar satisfactoriamente las infortunadas desavenencias conyugales de su hijastra y, una vez restablecida la concordia, se retiró a vivir en sus posesiones de Alba, en el Piamonte, luego de hacer voto de conservar su estado de viudez y de consagrarse a las buenas obras.

Pero la viudita, que era todavía joven, treinta y seis años a lo sumo, se hallaba en una codiciable posición política y, por tanto, no era raro que el acaudalado milanés Felipe Visconti la asediase con propuestas matrimoniales. El pretendiente era un antiguo enemigo de los Monteferrante y, además, un hombre de carácter insoportable, por lo que Margarita le rechazó constantemente para lo que adujo los votos que había hecho. Pero el tenaz Felipe no se arredró por ello: hizo un viaje especial a Roma para entrevistarse con el Papa Martín V y regresó con una dispensa que de nada le sirvió a fin de cuentas, puesto que Margarita se mantuvo firme en su propósito de no volver a casarse con nadie.

Como en su juventud había conocido a San Vicente Ferrer, y en vista de que deseaba afirmar su decisión, tomó el hábito de la tercera orden de Santo Domingo y, con otras damas del lugar, formó una pequeña comunidad en Alba.

La retirada vida de oración, estudio y obras de caridad, se prolongó durante unos veinticinco años. En la Biblioteca Real de Turín se conserva un volumen con las cartas de Santa Catalina de Siena y otros escritos que fueron "copiados y encuadernados por órdenes de la ilustre dama, Margaril1 de Saboya, marquesa de Monteferrante", durante aquélla época. Eugenio IV, Pontífice reinante por entonces, autorizó a las hermanas terciarias de Alba a profesar como monjas en la misma casa que habitaban y bajo la regla de la Beata Margarita.

En el curso de los últimos dieciséis años de vida de ésta, según se afirma, tuvo numerosos éxtasis y obró muchos milagros.

Fue por entonces cuando tuvo una visión de Nuestro Señor que le ofrecía tres flechas cada una de las cuales ostentaba una inscripción que decía: Enfermedades, Difamación, Persecución. Por cierto, que Margarita padeció las tres calamidades. Fue acusada de hipocresía y de gobernar con una tiranía insoportable a sus monjas; su mala salud se atribuyó a la buena vida que supuestamente llevaba y, Felipe Visconti, su antiguo enamorado, se encargó de propalar los rumores de que el convento de Margarita era el centro de propagación de las herejías de Walden.

También se formuló un cargo particularmente infame y repugnante en contra de los frailes de Santo Domingo y, a raíz del mismo, el confesor y director espiritual de la comunidad de Margarita, fue a dar a la cárcel. La propia Margarita acudió a solicitar la liberación del prisionero, y se desarrolló una patética escena a las puertas de la celda, que los carceleros cerraron sobre las manos de la beata para aplastárselas brutalmente. Pasó bastante tiempo antes de que el fraile dominico fuese reivindicado de la perversa acusación de haber corrompido la fe y la moral de las monjas que estaban a su cargo.

La Beata Margarita de Saboya murió el 23 de noviembre de 1464, consolada con una visión de Santa Catalina de Sienna, misma que presenciaron otras religiosas además de la moribunda. En 1669 se confirmó su culto.


Santa Margarita de Saboya. Ruega por nosotros.

miércoles, 31 de agosto de 2016

BIOGRAFÍA: Ana Franceschini. SAN JOSÉ DE SAN MARTÍN. PROTECTOR DEL PERÚ

 SAN JOSÉ DE SAN MARTÍN
PROTECTOR DEL PERÚ
 
 El 28 de agosto, de 1821  José de San Martín, como Protector del Perú, un mes después de proclamar la  independencia, del Perú, tomó la decisión de crear la Biblioteca Nacional del Perú. Al día siguiente salió publicado mediante decreto en la Gaceta del Gobierno de Lima Independiente. Un año después se procedió a su fundación e inauguración definitiva. Fue un 17 de setiembre de 1822 que se inauguró la Biblioteca Nacional, que ya contaba con 11,256  volúmenes procedentes  de la  biblioteca de los jesuitas y de donaciones particulares, entre ellos 600 volúmenes de propiedad del General San Martín. Como Primer Bibliotecario fue nombrado el clérigo  y orador del Congreso Constituyente,  Mariano José de Arce.
 San Martín señaló en este decreto que:
     "El gobierno español puso las más fuertes trabas a la ilustración del americano, manteniendo su pensamiento encadenado para impedir que adquiriese el conocimiento de su dignidad. Semejante sistema era muy adecuado a su política, pero los gobiernos libres que se han erigido sobre las ruinas de la tiranía, deben adoptar otro enteramente distinto… Facilitarles todos los medios de acrecentar el caudal de sus luces, y fomentar su civilización por medio de establecimientos útiles es el deber de toda administración ilustrada. Las almas reciben entonces nuevo temple, toma vuelo el ingenio, nacen las ciencias, disípanse las preocupaciones y empuña el cetro la filosofía, principio de toda libertad, consoladora de todos los males, y origen de todas las acciones nobles. 

Mil gracias Ana Franceschini. Hermosa biografía. Dios te bendiga por compartirla.                                   
Imágenes integradas 2

sábado, 12 de marzo de 2016

12 de marzo: San Luis Orione, el burrito de la Divina Providencia

Luigi Orione, Don Orione o San Luis Orione (Pontecurone, Italia, 23 de junio de 1872 – San Remo, 12 de marzo de 1940) fue un sacerdote católico italiano, fundador de la congregación religiosa "Pequeña Obra de la Divina Providencia” (conocida como Obra Don Orione). 
Su carácter humilde se puede dejar entrever en miles de anécdotas como esta...

 Burrito de Dios
Hubo un terremoto en Avezzano donde hubieron varias víctimas. Entre ellos se hallaba un muchacho de 13 años, quien halló asilo en un colegio. Pero al año se fugó por tres días hasta ser encontrado por la policía. Fue enviado a lo de su abuela, pero ésta, al no poder mantenerlo, le rogó a Don Orione que lo recibiera en alguno de sus institutos. Él accedió al pedido de la abuela y le dijo que lo iría a recoger a la estación de tren.
En la estación, el muchacho vio a un sacerdote de aspecto sencillo, y, creyendo que era un enviado de Don Orione, lo recibió de malhumor y aún le dejó que llevara su equipaje al tren. Don Orione le dijo que tendrían que viajar toda la noche y parte del día siguiente... Con el propósito de ganarse la voluntad de aquel muchacho displicente, le preguntó:
-¿Tienes algo que leer para entretenerte durante el viaje?
-No –respondió el muchacho.
-¿Quieres que te traiga algún diario?
-Bueno.
-¿Cuál prefieres?
-El Avanti.
A pesar del tono provocativo, y sabiendo que El Avanti era un periódico anticlerical, Don Orione descendió, sin decir palabra, y compró un ejemplar de esta entidad socialista. El joven, al ver que en verdad le estaba trayendo un ejemplar, un tanto desconcertado, preguntó:
-¿Por qué no vino el P.Orione?
- Yo soy el P.Orione. Perdóname que no me haya presentado antes –le respondió amablemente.
Todo confundido, el joven ocultó el periódico y tartamudeó una excusa por haberle pedido Avanti y permitido que le cargara las valijas.
- Es para mí una felicidad llevar las valijas de los niños impertinentes –dijo Don Orione, sonriendo con rostro amable.
Al ver el impacto provocado en el rostro de aquel muchacho, añadió significativamente:
- Es para mí un gusto llevar valijas como un burrito. Mi verdadera vocación –es un secreto que quiero confiarte- sería poder vivir como un verdadero burrito de Dios, como un auténtico burrito de la Divina Providencia.

jueves, 22 de octubre de 2015

ANECDOTARIO: Marga Pérez, EL LIBRO DE LA SELVA


¿Quién habrá sido el tonto que escribió la nota? Supongo que después se habrá querido matar. ¿No Marga Pérez? Gracias.

domingo, 11 de octubre de 2015

11 de octubre. San Juan XXIII

Juan XXIII no solo ha pasado a la historia como un papa santo y padre del Concilio Vaticano II; ha sido probablemente el papa más bromista de la historia. Un humor que nacía de la sencillez que desbordaba de su humildad e íntima relación con Dios. Hay muchos libros que recogen sus anécdotas.

Desde el mismo momento de su elección como papa lo demostró, en la sala que se encuentra junto a la capilla Sixtina. Tras la aceptación, el papa se apartó para vestir las vestiduras blancas tradicionales, pero ninguna de las tres sotanas que habían preparado le quedaba bien. Siguió el desconcierto entre las personas encargadas de asistir al papa. Él calmó la tensión diciendo: “¡Está claro que los sastres no deseaban que yo fuera papa!”.


Extraído de http://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com.ar/

lunes, 5 de octubre de 2015

Confiar en la Divina Misericordia

Hoy celebramos a Santa Faustina Kowalska, servidora del Señor de la Divina Misericordia
UNA ANÉCDOTA...
Cuando fue recibida en la Casa Madre de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, tuvo que trabajar como doméstica un año para pagar su  ingreso. A las pocas semanas tuvo la tentación de dejar el convento y tuvo una visión en la que Jesús se le apareció con su rostro destrozado y cubierto de llagas.
Ella le preguntó: "Jesús, ¿quién te ha herido tanto?". El Señor le contestó: "Esto es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias."
Fuente: https://www.aciprensa.com/

sábado, 19 de septiembre de 2015

ANECDOTARIO: Marga Pérez. JORGE LUIS BORGES

Mil gracias Marga Pérez. Uno no sabe si poner esto en Anecdotario o en Humor. Creo que tiene algo de las dos partes.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Una anécdota de "PLATERO Y YO"



Muchos estaréis familiarizados con Platero y yo, célebre relato de Juan Ramón Jiménez, la tierna historia de un “asnucho” (como lo llamaba el propio Juan Ramón)

Con toda probabilidad, escribió esto debido a que la primera edición fue publicada por la editorial La lectura, cuyo director le había rogado a Juan Ramón un libro para su nueva biblioteca para niños. A pesar de todo, no estaba en los planes del autor difundirlo entonces, pues lo reservaba para la publicación de sus “obras completas”, que luego jamás entregaría. ¿Por qué lo hizo, entonces? Según explicó Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta del poeta y representante de sus herederos, “jamás habría visto la luz si no es por un enfado con su amada Zenobia, que retrasó una traducción de Tagore que él había prometido entregar a un editor y para la que tenía que contar con la gran ayuda de ella”.
Agobiado, Juan Ramón no tuvo más remedio que entregar Platero y yo, animado también por Giner de los Ríos, fundador del Instituto de Libre Enseñanza. En palabras de Hernández-Pinzón, Giner “le dio el espaldarazo total al libro porque en él se daban también todos los principios de la Institución Libre de Enseñanza: el amor por los animales, la naturaleza, la sencillez, la vida en el campo, los valores humanistas y universales…”. En cualquier caso, en 1917 fue publicada la edición completa, con 138 capítulos, y Juan Ramón se planteó ampliar el libro hasta los 190 e incluso lanzar una segunda parte titulada Otra vida de Platero, algo que nunca sucedió.

Fuente: http://www.iberlibro.com/

viernes, 9 de enero de 2015

El rey rana: Anécdota de un cuento infantil

En un salón de clases de cuarto grado en Steinau, Alemania, el pueblo donde los hermanos Grimm pasaron parte de su infancia, la narradora de cuentos Elfriede Kleinhans pregunta a los niños y niñas cómo hizo la princesa para convertir una rana en príncipe en el cuento de "El rey rana", el cuento que abre la colección de los Grimm. "La besó", contestan al unísono. "No", responde Kleinhans. "Lanzó a la horrible rana contra la pared con toda su fuerza, y ésta despertó como un príncipe. Eso dice la verdadera historia." Los niños se mostraron incrédulos.
¿Lo sabias...?