Hermoso poema para que lo disfruten!
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domingo, 20 de noviembre de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
POEMA: María Etelvina Gímenez VIDA DE BISABUELA
Hola Elsa: Me vi tentada a enviarte este poema, sobre un tema del cual se habla muy poco, el de ser bisabuela.
Aquí va, dice así:
VIDA DE BISABUELA
Mas de una vez se me ha dicho
que mi demostración de amar
es solo regalar.
Lo que nadie sabe
es que al ser bisabuela
he ido cambiando mi manera de alagar.
Hace diez años
que amo sin medida
y lo que es mas
tambien soy correspondida.
Mi copa parecía rebalsar
lo que no sabía
es que había lugar
para mucho mas.
Dios fue dándome más vida
para este inesperado disfrutar;
hoy son cuatro flores bellas
en las que mi alma pareciera revolotear.
Si juegan o gritan
parecen pájaros trinar,
caricias de coloridas mariposas
cuando me envuelven en su besar.
Soy orgullosa bisabuela,
este es hoy mi sentir
agradezco a mi Dios, esta experiencia
en mi largo, nuevo y feliz vivir.!
María Etelvina Giménez
(Paraguay)
Intente expresar lo que se siente siendo bisabuela,
(ellos me llaman "La Etel") no se, si lo logre.
Que tengas un bendecido fin de semana.
Un abrazo en Cristo y su Madre Ssma.
ETEL
Lo expresaste muy bien Etel. Felicitaciones.
viernes, 29 de enero de 2016
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. (México) ALZHEIMER
ALZHEIMER
El oscuro rincón
de esa casona aloja mustio, con fatal pereza,
la figura
encorvada de aquel hombre, que en otros tiempos emanó grandeza.
El se alejó del
mundo sin pensarlo, hacia las sombras caminó en silencio,
muy lentamente se
perdió en el limbo de aquellos que en la vida chocan,
con este fatal engendro.
Tan poco a poco él
fue perdiendo todo, fueron primero los recuerdos viejos,
ya después el
gentil, perdió los tiempos que vive el hombre en toda su realeza,
pasado el tiempo
se ha seguido hundiendo en la agonía de ya no ser dueño,
de su alegría, su
dolor, su sueño; y hasta del porte, que fue de nobleza.
Son siete décadas que
ya han transcurrido, y en estos días se le encuentra oculto
tras de los muros
de un recinto oscuro, cruel manicomio pleno de tristeza;
y no, no ha de
pesarnos el terrible daño, pues este camina con amnesia santa;
no se da cuenta el
deterioro amargo que ya ha sufrido, y a la vida aun canta.
Perdido medra
viviendo por día, tan instintivo que provoca el llanto,
para el no hay
normas, dolor o quebranto, cuando hace tiempo le importaban tanto,
hoy se revuelve en
manos del olvido, los que ha criado han perdido el cargo,
y lo han dejado a
morir perdido sin la caricia, en deterioro amargo.
Largo es el tiempo
que a los viejos toca, vivo es el tiempo del que joven marcha,
la mente vieja
pronto será loca cubierta siempre, entre hilos de plata
que adornan nobles
de la sien y el rizo, y nos distinguen sin lugar a error
del cuerpo joven,
tan lleno de encanto, y de energía en mágico furor.
El viejo estorba
en este tiempo nuevo, no como antaño en que los viejos eran
a ti hombre joven
obsequio esta carta y la experiencia de mi profesión,
¡Nunca abandones
en rincón oscuro! Al ser que un día, su vida te dio.
Usa el silencio y
medita un poco, ¿Y cuánto te falta?
para con razón
llegar al mundo que los viejos tocan,
mañana acaso será
la ocasión para otra carta,
remitente ajeno, y
tal vez acaso con otra reflexión.
Y actuando el
drama camina sereno, cuando la vida
en sus giros locos,
te de la trama de tu destrucción,
ahora tú arriba
observando el drama y ellos abajo,
en la depresión,
que habría de herirlos si estuvieran cuerdos;
y te observaran en
la condición del abandono que a él le has impuesto,
¡RECAPACITA,
FUTURO SEÑOR!
EDUARDO MARTÍNEZ ZENDEJAS
MÉXICO
Triste muy triste Eduardo pero....¡TAN REAL!!! Mil gracias.
domingo, 17 de enero de 2016
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas (México) AMOR VIEJO
La tarde se envuelve de misterio cobijando
entre sus sombras,
dos figuras que a lo lejos cantan al
amor, a solas.
Un farol y un árbol viejo, ese muy
antiguo banco,
la rosa que adorna el jardín y un
pájaro solitario,
son la corte que atestigua que el
amor, está reinando.
Los días que van pasando, los años,
van caminando,
los testigos son los mismos, y
sentados en el banco
ahora están dos ancianos, que tomados
de la mano
saludan al árbol viejo y al pájaro
solitario;
la rosa sigue adornando los jardines
de su encanto.
Y el farol llena de brillo sus ojitos
ya cansados,
y el amor, compañía eterna, en el
corazón del hombre
por siempre, será reinando
Eduardo Martínez Zendejas (México)
Hermoso Eduardo. Buena inspiración.
domingo, 25 de octubre de 2015
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. (México) EL ASILO
Sentado a la sombra de los framboyanes
con la brisa suave de un día de abril,
descansa sereno un hombre ya viejo
que porta en su frente con orgullo añejo,
las mil cicatrices de un tiempo febril.
Su frente surcada por tantas arrugas
señala al momento que el tiempo pasó,
pasaron los días llenos de contento,
pasaron las horas de feliz recuerdo
cuando allá en familia, su vida gastó.
Siempre fue admirado por propios y ajenos
su suave presencia y su rectitud,
su historia, de buena, pareciera vieja,
y el tiempo vivido con gran pulcritud,
hizo del anciano… hoy solo un recuerdo.
Sepultado en vida, muriendo a momentos,
deambulando lento ya sin ilusión
en los quietos patios de su cementerio,
asilo de vidas de todos los tiempos
donde pasa el día, con resignación.
¡Que el final ya toque! Que venga la parca
poniendo al momento feliz colofón,
al triste recuerdo de ser un objeto
que cuando envejece no da más función,
solo, se consuela mirando hacia el cielo,
cantando una estrofa de vieja canción.
Hoy piensa que el tiempo de vivir añejo
al gastar la vida, también se acabó,
y sentado a la sombra de los framboyanes
cascadas de flores lo arropan, sin son.
Cuan cae la tarde y la noche llega,
perdido en la bruma en la meditación,
llegan a su mente tres caritas tiernas
que a su Dios menciona, en sublime oración.
Eduardo Martínez Zendejas (Mexico)
Bello y real poema Eduardo. Mil gracias.
martes, 20 de octubre de 2015
POEMA: Eduardo Martínez Zendejas. AMOR VIEJO
dos figuras que a lo lejos cantan al
amor, a solas.
Un farol y un árbol viejo, ese muy
antiguo banco,
la rosa que adorna el jardín y un
pájaro solitario,
son la corte que atestigua que el
amor, está reinando.
Los días que van pasando, los años,
van caminando,
los testigos son los mismos, y
sentados en el banco
ahora están dos ancianos, que tomados
de la mano
saludan al árbol viejo y al pájaro
solitario;
la rosa sigue adornando los jardines
de su encanto.
Y el farol llena de brillo sus ojitos
ya cansados,
y el amor, compañía eterna, en el
corazón del hombre
por siempre, será reinando
Eduardo Martínez Zendejas
(México)
Gracias Eduardo. Me dio tristeza tu poema porque nos vi a mi esposo y a mí sentados en ese banco. Gracias.
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