jueves, 9 de febrero de 2017

COLABORACIÓN: Aída Martha Castelan. LA OSTRA Y EL CANGREJO

 
LA OSTRA Y EL CANGREJO

Una ostra estaba enamorada de la Luna. Cuando su gran disco de plata aparecía en el cielo, se pasaba horas y horas con las valvas abiertas, mirándola.
Desde su puesto de observación, un cangrejo se dio
Cuenta de que la ostra se abría completamente en plenilunio y pensó comérsela.
A la noche siguiente cuando la ostra se abrió de nuevo,
el cangrejo le echó dentro una piedrecilla
La ostra, al instante, intentó cerrarse, pero el guijarro se lo impidió.
El astuto cangrejo salió de su escondite, abrió sus afiladas uñas, se abalanzó sobre la y se la comió.

Así sucede a quien abre la boca para divulgar su secreto siempre hay un oído que lo apresa.

Deivys Manama  

Mil gracias Aída Martha Castelan. Mantengamos la boca y los oídos cerrados. Bendiciones.

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