martes, 8 de noviembre de 2016

COMPARTIENDO: BOSQUÍN ORTEGA. MARÍA, MADRE Y MEDIANERA DE LA GRACIA

Evangelio del día.

Lunes 7/NOV/16.
Jn 2, 1-11.
María, Madre y Medianera de la Gracia.
Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que él les diga”. Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora –agregó Jesús- y lleven al encargado del banquete”. Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y, como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al novio y le dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino, y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento”. Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.
Reflexión:
Hoy, en Argentina, se hace memoria de que María es Madre y Medianera de todas las gracias. Esto quiere decir que todas las gracias que recibimos los hombres, pasan a través de sus manos. Como sucedió en las bodas de Caná. Ya parecía que se iba a aguar la fiesta pero María interviene y obtiene de Jesús el milagro, incluso adelantando la hora en que Jesús debía comenzar a manifestarse. Así también en estos tiempos en que parece que el futuro puede llegar a ser muy triste, María se manifiesta en muchos lugares y nos dice, como a los servidores de Caná, que hagamos lo que Jesús nos diga, es decir, que nos convirtamos, que vivamos el Evangelio, que oremos y hagamos penitencia, y si hacemos esto el Señor hará el milagro de traer el vino de la alegría a la Tierra cuando todo parezca perdido y actuando incluso antes del tiempo previsto.
Pidamos a la Santísima Virgen que nos ayude a cumplir fielmente nuestra parte, como los sirvientes de las bodas, para que el Señor pueda hacer el milagro de su misericordia sobre el mundo.
Jesús, María, os amo, salvad las almas.
 Mil gracias Bosquín Ortega por tu colaboración. María es nuestra Madre y no debemos olvidarla. Bendiciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario