domingo, 18 de septiembre de 2016

COMPARTIENDO: Graciela Rico Llaneza. IDEAS DE UN MUSEO

IDEAS DE UN MUSEO

En 2014 una foto tomada en el Rijksmuseum de Amsterdam inundó las redes sociales: decenas de niños atentos solo a sus celulares le daban la espalda a la Ronda nocturna de Rembrandt. Simplemente, escalofriante...
ronda celulares
Fotografía tomada en 2014 en el Rijksmuseum

Que el espectador ha cambiado, es un hecho. Pero hay que entender que no es mejor ni peor que aquel otro, simplemente es distinto. Las formas de involucrarnos con las imágenes se han transformado y es con esa realidad con lo que hay que lidiar. La batalla está allí, se ve claramente en la fotografía y son los museos los que tienen la palabra. Claro, que hay museos y museos, porque están los que hacen como si no pasara nada, como que esta fotografía es de otro planeta y están los que ven y actúan.

ronda dibujo
Fotografía tomada este 2015 en el Rijksmuseum
Por eso, porque se trata de actuar, es conmovedor encontrarse con que ésta es la misma sala de la Ronda Nocturna, un año después en 2015. Y uno no puede dejar de preguntarse, qué pasó de un año a otro para que la escena cambiara tan radicalmente. Lo que pasó fue algo simple y además barato. Un programa que se llamaStartdrawing (Comienza a dibujar) y que propone una alternativa al celular y a las selfies.

ronda dibujito

Un programa que te ayuda a que dejes de mirar rápido y superficialmente para mirar más de cerca y mejor. Te propone que dibujes pero no para que demuestres tu talento, que quede perfecto, lindo o igualito, sino para que mires mejor y más profundamente, porque el acto de dibujar permite ver cosas que de otro modo no ves y hace que aprendas a ver líneas, colores, luces, formas, expresiones, etc.

dos chicas de espaldas

Todos los sábados el museo te da un lápiz y un cuaderno. Podes sentarte en el suelo o acostarte; podes dibujar sobre tabletas de madera, caballetes o colectivamente en largas mesas estratégicamente ubicadas. Pasantes, estudiantes y maestros recorren las salas estimulando y dando clases de dibujo a los que quieran; grupos de voluntarios posan y los guías del museo se pasean contando las historias de los cuadros. El resultado: los sábados el museo se convierte en un lugar repleto de energía y de estímulos y las redes sociales estallan, pero no de selfies, sino de miles de niños, jóvenes y adultos colgando las fotos de sus dibujos.

aprendiendo Descripción: adultos pose


mesas

Tres comentarios. Primero: aquella fotografía de 2014 detectó un problema. El museo en lugar de quejarse o ponerse a hacer diagnósticos, simplemente actuó para resolverlo. Segundo: pensaron una idea simple, fácil de ejecutar y más fácil aún de gestionar y evaluar en sus resultados. Y tercero: es una idea barata!!! Desarrollar una idea como ésta, no tiene excusas presupuestales. Alcanza con una empresa que provea los cuadernos, los lápices y las crayolas, el resto es el personal habitual del museo y voluntarios, pasantes o estudiantes.

niños crayolas

Mirando estas imágenes, uno se queda con la sensación de que el problema no está en donde nos dicen que está (léase, en la eterna falta de dinero), sino más bien en la falta de ideas, de ganas de cambiar y de enfrentar desafíos. Por eso me da por imaginar que si nos lo proponemos, nuestros museos pueden llegar a ser lugares menos solemnes y más eficaces en sus objetivos, menos pretenciosos y más divertidos para los espectadores. El que avisa no traiciona y el que sueña no se cansa de esperar, porque a veces las cosas son más fáciles de lo que parecen.

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