viernes, 29 de enero de 2016

COMPARTIENDO: Néstor Barbarito: A UN OLMO SECO. ANTONIO MACHADO

Antonio Machado, con la “complicidad” de R. Tagore, me dio el empujón que me impulsó a escribir. Éste es quizás uno de los dos poemas que acabaron por “arrojarme de cabeza” al papel en blanco. Me maravilla con su belleza poética y me conmueve con su luminosa esperanza en la resurrección y la Vida. Lo comparto porque para mí es un regalo para el espíritu.

 

           A UN OLMO SECO

 

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina

que lame el Duero! Un musgo amarillento

le mancha la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

No será cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes de que te derribe, olmo del Duero,

con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana1,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.



               Antonio Machado



1: La melena es el yugo de madera que sostiene la campana.

Néstor F. Barbarito

Mil gracias Néstor Barbarito. Siempre es bueno recordar poetas tan grandes como Antonio Machado y bueno es también que su camino lo haya seguido un poeta como tú tan excelente.

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