viernes, 31 de julio de 2015

UNA HISTORIA VERDADERA: Colaboración Aída Martha Castelan.QUERIDO VAGABUNDO

 

En 1963 murió Fernando.
El era libre, era de todos y de nadie era.

Cuando se aburría de correr gatos en las plazas, se echaba a callejear con sus amigos cantores y guitarreros y con ellos rumbeaba hacia la música sonara, donde sonara, de fiesta en fiesta.

En los conciertos era infaltable. Critico de fino oído, sacudía el rabo si le gustaba lo que oía. Si no, gruñía.

Cuando lo capturó la perrera una poblada lo liberó. Cuando lo pisó un auto, el mejor médico lo atendió, y en su consultorio lo internó.

Sus pecados carnales, cometidos en vía pública, solían ser castigados con pateaduras que lo dejaban maltrecho, y entonces las Brigadas infantiles del Club Progreso le prodigaban cuidados intensivos. En su ciudad, Resistencia, en el Chaco hay tres estatuas de Fernando.

                                  Eduardo Galeano

Mil gracias Aída Martha Castelan. Una hermosa historia. Bendiciones. 

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