miércoles, 15 de julio de 2015

MEDITACIÓN: Aneris Miriam Zapp. DAME SEÑOR FORTALEZA

ACLARO QUE NO ES MÍO.... se lo copié a un sacerdote QUE ESTÁ ATRAVESANDO UNA DOLOROSA ENFERMEDAD, PERO QUE A PESAR DE TODO SE SABE AMADO POR DIOS....

QUÉ REGALO NOS HACE EL SEÑOR CON SU AMOR!!!..¡¡QUÉ REGALO MARAVILLOSO QUE NOS DA CON SU PRESENCIA, SU ALEGRÍA Y SU ESPERANZA ETERNA!!!

GRACIAS SEÑOR POR TANTO!!!...POR TODO!!!------

ESPERO te sirva, tanto como a mí!!! Aneris.

Dame Señor fortaleza
Muchas personas -siendo yo el primero-, estamos necesitados siempre de la fortaleza que nos da el Señor. Esa fortaleza que se nos da en nuestros momentos de debilidad, cuando el mundo se nos viene encima, cuando ya estamos cansados de vivir la vida, cuando creemos que estamos perdidos, cuando perdemos a alguien a quien tanto amamos y nos sentimos solos, cuando las cosas no salen como queríamos... esa fortaleza que nos da aliento a seguir adelante en la vida que viene propiamente de Dios, quien nos ampara en nuestros momentos más difíciles.
Cuando pedimos a Él fortaleza nos contesta de diferentes maneras; a veces de las formas más extrañas. El secreto es pedir con amor, teniendo la fe y la certeza de que las cosas pasan por una causa ya planeada por nuestro Dios, teniendo la fe de que Ėl nos da las cosas en "Su tiempo" y no en el que nosotros queremos; que nos da dolor para aprender y sentir más amor a las personas y a los detalles de la vida, y que cuando perdemos a alguien sepamos que es el ciclo de la vida y que no es una pérdida eterna sino temporal.
Creer en Dios es cerrar tus ojos y sentir Su presencia en tu vida, sentir Su aliento para que cuando estés cansado(a) puedas seguir por el sendero que nos ha planeado. Es sentir Sus manos apoyadas en tu cabeza diciéndote que todo va a estar bien cuando nos sentimos perdidos. Es creer que cuando nos sentimos solos y desconsolados Él nos abraza, que cuando las cosas no salen como queremos, no es por que Dios sea malo, o no nos quiera, sino porque muchas veces lo que pedimos no nos conviene ya que Él nunca nos dará algo que eventualmente nos lastimará, o nos hará perdernos en esta vida.
La fortaleza de Dios es como andar en un hermoso corcel siendo nosotros los jinetes; cuando estamos cansados nuestro corcel nos carga y nos lleva en su lomo. Dios es nuestro escudo en nuestras batallas, es quien nos protege de todo mal, es nuestra espada con la cual debemos pelear la batalla diaria que nos lleve más a Su presencia, alejándonos de las cosas vanas y materiales.
Recuerda que cuando crees que eres débil, entonces eres más fuerte porque en nuestra debilidad se manifiesta la grandeza de Dios.

Gracias Aneris Miriam Zapp. Dios te bendiga.

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