lunes, 13 de abril de 2015

COLABORACIÓN: Néstor Barbarito. EXCELENTE

Un hombre de mala vida en el pueblo, asistió un domingo a misa y, luego concluida, le reprochó al sacerdote que en el oficio se había rezado por el Papa, por los enfermos, por los necesitados, pero por él, no.
-Te equivocas, hijo -también lo hice por ti- se defendió el cura.
¿En que momento que no lo escuché? -
-Hacia el final del Padre Nuestro, cuando dije..."libranos del mal, amén".

Néstor F. Barbarito
Excelente Néstor. Muchísima gracias por tu colaboración.

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