jueves, 19 de febrero de 2015

COMPARTIENDO: Inés Gallardo Grau, HISTORICISMO CLAUDIO PENSA

Los muertos hablan desde el exilio
 Dante Alighieri amó Florencia pero jamás pudo regresar de un doloroso destierro. El célebre autor de la Divina Comedia, al que los italianos llamaban el poeta supremo, tuvo un amor platónico con Beatriz, quien fuera su inspiración.
La caída del Imperio Romano dejó una docena de pequeños Estados, aislados entre sí. Sicilia, la Toscana, Provenza o Florencia no compartían ni lengua ni cultura.
La península italiana luchaba por la hegemonía entre papado e imperio. Dante estaba alineado con los “güelfos”, cercanos a los intereses pontificios frente a los “gibelinos” que apoyaban al emperador. Las ansias expansionistas del papa Bonifacio VIII, un déspota ajeno a las tradiciones de autonomía de las ciudades italianas, acabaron por lanzar a muchos al exilio. Dante, uno de ellos, fue expulsado en 1302 y condenado a muerte en rebeldía.
En 1315, Florencia tuvo que amnistiar a los exiliados. Dante estaba en la lista de ciudadanos perdonados. Además del pago, debían participar de una ceremonia religiosa en la que serían tratados como delincuentes frente a un consejo público. El poeta eligió vivir en el exilio. Rávena fue su hogar hasta que murió de malaria. Allí concluyó su obra cumbre.
Fue enterrado en la Iglesia de San Pier Maggiore, llamada más tarde San Francisco de Asís.
Mucho tiempo después, los florentinos trataron de reparar el exilio de Dante. En 1829 construyeron una tumba para él en la Basílica de Santa Cruz.
Esa tumba ha estado siempre vacía.
Reclamaron varias veces los restos del poeta. Rávena respondió siempre con una frase: “No supisteis tenerlo vivo, no os lo daremos muerto”.
A lo largo de la historia se han perpetrado crímenes imperdonables. Muchos hombres han sido castigados por sus ideas. Algunos, pudieron gritar su dolor, sostenidos en sus obras trascendentes. Pero ha sido tarde. El daño es irreparable. El recuerdo de Dante es una reivindicación. Algunos muertos hablan desde el exilio.
Historicismo Claudio Pensa, enviado por Inés Gallardo Grau 

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